Capítulo 13

1061 Palabras
•1 Mes Después• Hace una semana Xandro se había ido de viaje de negocios y no habia regresado, estaba tan molesta con él, me invitó a ir, más sin embargo no quise hacerlo para no interrumpirlo, ahora no me contestaba las llamadas, ni mucho menos los mensajes y hoy es la dichosa fiesta que el organizó y no está aquí, más le vale no haberme engañado, de lo contrario se va arrepentir toda su vida. Trato de tranquilizarme, terminó de arreglarme para salir a recibir a todos mis invitados. No puedo amargar este día importante para mí, solo por qué al idiota de mi esposo no está. Salí de mi habitación con una hermosa sonrisa, la sonrisa más falsa que había hecho. En cuánto mi suegra y mi cuñada se acercaron para abrazarme, poco después llegó mi suegro, me felicitó y preguntó por su hijo, para mí mala suerte algo no andaba bien. —Qué raro, ya es para que hubiera llegado. De acuerdo, si me sentí mal ¿Dónde demonios estaba? Cuando nadie me veía me tragué mis ganas de llorar, más le vale tener una muy buena explicación para esto. (••••) Eran las 10 de la noche y Xandro no había llegado, obviamente estaba enojada, su hermana se había quedado conmigo para esperarlo en su departamento, estábamos en la sala con la Luz apagada, hablando en susurro diciendo nuestro grandes secretos, enumerandolos, cuando la puerta fue abierta y por ahí entro Xandro siendo llevado por una mujer, el estaba muy borracho. —¿Quién eres tú? —pregunte, la vi nerviosa, tal parece que algo tramaba. —No es de tu incumbencia, la verdadera pregunta es ¿Qué haces tú, en el departamento de Xandro? —Simple —dijo Evie llegando a mis espaldas —Ella es la esposa de Xandro. La vi ponerse pálida, mi vista cayó en él, pero note que no estaba borracho, ya lo había visto borracho, esto fue algo más. Evie tomó a su hermano y lo llevó a la sala. —Sera mejor que te vallas. —Tu no puedes darme órdenes, me quedaré con Xandro. —Tal vez no pueda darte órdenes a tí, pero si a seguridad, así que tienes cinco minutos para irte o de lo contrario te demandaré por haberlo drogado. —No sabes lo que dices, yo no le hice nada. —Conozco muy bien a MI esposo, ya lo he visto borracho y él no solo está borracho, pero para tu mala suerte, incluso en ese estado no es capaz de engañarme, por eso lo trajiste ¿No? Por qué no lograste que hiciera algo en público donde todos lo verían. Cada vez la veía ponerse más enojada. — Que lástima me das ¿A qué hora te piensas ir de mi casa? A ella no le quedó más que irse, estaba segura que los de seguridad ya la esperaban para escoltarla, tome el teléfono que estaba aún lado de la puerta. —Ya se ha ido señora. —Tiene prohibido entrar en este lugar. —De acuerdo señora. Deje el teléfono y fui a la sala, donde está Evie tratando de hacer reaccionar a su hermano. —Hay que llevarlo al baño, el agua fría lo hará un poco más consciente. Está iba a hacer una noche muy larga. (Xandro) Abrí los ojos al sentir que la luz le daba directo en los ojos. Esta es mi habitación ¿Cómo había llegado a casa? Si lo último que recuerdo es ir bajar del avión e ir a la empresa por el regalo de cumpleaños para Támara, toparme con una accionista y aceptarle una bebida que le habían dado de más. La puerta se abrió y por ahí entro Támara. —Levantate, tenemos que ir al doctor. Abrió el armario y comenzó a sacar ropa, me boto la ropa y salio sin decirme una sola palabra. Mierda ¿Qué fue lo que paso? (••••) En todo el trayecto quise hablar con ella, pero solo me decía que después, Marco me miraba por el retrovisor y trataba de decirme algo, pero no le entendía. —Llegamos. Támara salió rápidamente y no me esperó, estaba muy enojada y lo entiendo, no estuve en su fiesta de cumpleaños y no sé cómo llegué a casa. Pero presiento que algo más paso, pero no lo recuerdo. —Ya nos espera el médico —Dijo una vez que la alcanzamos en el módulo y nuevamente se adelantó al consultorio. —¿Qué es lo que tiene? —Jefe, no se presentó a su fiesta, en todo el día o eso me dijo su Padre. —Maldición ¿Y a que venimos? —No tengo la menor idea, solo recibí una llamada de la señorita y eso fue todo. En cuánto la alcanzamos juntos, ella y yo, entramos al consultorio. —Xandro, señora D' Angelo, ya está todo listo, solo falta hacerle los estudios. —Bien —dijo ella cruzándose de brazos. —¿Análisis? — Según lo que me cuenta la señora, usted llegó anoche muy drogado, por lo que necesitamos saber que droga está en su sistema para tomar las medidas necesarias. —¿Droga? ¿Qué está pasando? ¿Cariño? —Sucede que ayer mi esposo no se presentó en todo el día a la maldita fiesta que el mismo organizó, si no que llegó con una mujer al departamento hasta las Diez de la noche, parecía que estaba borracho, pero yo lo conozco muy bien borracho y me di cuenta que el idiota de mi esposo estaba drogado y tal parece esa mujer lo hizo, así que ¡Déjate hacer esos malditos estudios para que pueda meterla a la cárcel! Suspiró y volteó a ver al médico. —Qué le duela. Bueno, estaba más que claro que estaba molesta, bueno eso era poco, ella estaba realmente enfadada y estaba buscando con quién desquitarse. Bueno ahora solo me queda soportar esto y Tengo que buscar la manera para que me perdone, aunque yo no recuerde nada, pero ahora que la he visto celosa, se que ella siente por mí, lo mismo que yo siento por ella y es mi prioridad y nadie más, ella tiene que saber que jamás le seria infiel, por qué es aquien amo realmente.
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