Oh por todos los dioses.
¿Por qué había aceptado esto? Hubiera sido mejor quedarme en casa, que venir nuevamente a la empresa, estoy tan aburrida y Marcos no estaba aquí para platicar con él, tampoco conocía a nadie más.
Decidí ayudar a Xandro con varios papeles que tenía incompletos.
—Cariño ¿Qué estás haciendo?
Salgo del trance en el que estaba y me di cuenta que ya había terminado la mayor parte de su trabajo.
—Me aburrí.
Él sonrió y se acercó a besarme, un beso demasiado inocente para mi gusto. Uno pensaría que después de habernos besado los sueños pararían, pero no, no fue así. Lastimosamente, fue como si les dieran pase verde para continuar y ahora parecían ser más explícitos, realmente me estaban volviendo loca, no quisiera que él se diera cuenta de mi mente toda cochambrosa.
—Nuevamente, estás roja, pensé que te habías acostumbrado a que te besará.
—Cállate.
Nuevamente, me gustaba mi vida y todo gracias a él, sin duda no me arrepiento de haber tropezado con él.
[3 meses después]
El dolor en el estómago me estaba matando, ¿se podrá quedar embarazada de un sueño? hay no, de solo pensarlo me río de ello, es lo más estúpido que pude pensar.
—Señorita Támara, Paul quiere que le informé que hay tres pasantes que necesitan ser entrevistados.
Hace un mes, Xandro había contratado un asistente personal para mí, por qué Marco no podía estar en todos lados, también me había dado autoridad para decidir en la empresa, es como si fuera mía. Después de mis clases y prácticas venía para ayudarlo.
—Está bien, Xandro no tarda en venir, dile que los haga pasar para que lo esperen aquí.
—Si señorita.
Salió de la oficina y comencé a seguir con unos documentos, según lo que mi profesor me había enseñado, esto no tenía que estar pasando ¿por qué se mandaba mucho dinero a esa fundación? Voy a tener que investigarla.
La puerta fue abierta y entró Paul con dos chicos y una chica, sabía quién eran muy bien.
—Señorita Támara, estas son las solicitudes de cada uno de ellos, cualquier cosa puede preguntarme o mandar a llamarme con Andrés.
—Claro, muchas gracias Paul, ya tomate tu hora de comida, no la pospongas más.
—De acuerdo, muchas gracias.
Dicho eso salió de la oficina.
—¿Tú? ¿Qué haces aquí exactamente?
—También soy una pasante, asistente personal.
—Vaya, cerca del jefe ¿No?
—Que te puedo decir, me llegó la oportunidad.
—¿Y qué eres exactamente del CEO? Su hija o...
La puerta siendo abierta los interrumpe, era Xandro que veían hablando por teléfono en otro idioma.
—Amor, puede entrevistar a los pasantes, la junta aún no termina y no creo poder terminarla en menos de 1 hora.
Se quedó callado en cuánto me vio y leyó mi mirada, volteó y vio a los tres chicos con cara de asombro.
—Buenas tardes, chicos.
Ellos solo asintieron aún en estado de Shock, Xandro me volteó a ver y asintió para él mismo.
—Nuevamente, fui yo ¿No?
—Sí.
—Pediré el acuerdo de confidencialidad.
—De acuerdo, tú vete tranquilo que me encargo de todo aquí.
Xandro asintió saliendo de la oficina aún con su llamada.
—¿Así que eres novia del CEO?
—Esposa.
Si van a firmar un acuerdo de confidencialidad, que importa que lo sepan.
—¿Qué? O sea que él era tu prometido.
—Así es.
—Pero él, tú tenías ¿19?, te dobla la edad.
—No realmente, pero eran medidas desesperadas.
La chica me miró por un largo tiempo, mientras yo contestaba las preguntas de los chicos.
—Fue por tu Madre ¿No es así?
Deje de sus expedientes y la mire fijamente para qué continuará.
—Dos días antes que tu madre falleciera, él ya había ido por ti a la escuela, te puso ese chófer ¿Él iba a cubrir los gastos de los tratamientos?
—Siéntense.
Ellos lo hicieron con muchas preguntas rondando por su cabeza.
—Sé que no tengo la obligación de contarles como paso esto, pero dado es el caso que firmarán el acuerdo de confidencialidad, puedo hacerlo.
—¿Nos obligarán a firmar?
—Firman o sé van sin pasantía.
—Mejor firmamos.
—Como les decía, les contaré esto por qué yo también necesito sacarlo, un día que yo iba tarde a la escuela choque con él, más, sin embargo, no me detuve, esa misma noche alejó a un grupo de hombres que me estaban acosando.
—Eso es tan cliché.
La chica lo golpeó y yo simplemente me reí.
—Lo sé, yo también lo pensé, le conté a mi madre, lo vimos algo sospechoso, al otro día él fue por mí y me llevo a la universidad, ese día recibí la llamada del hospital, mi mamá había ingresado nuevamente, ahí me lo volví a topar.
—Eso se escucha como si fuera un acosador.
—Yo también lo pensé, más, sin embargo, por cosas del destino mi mamá había sido amiga de su familia cuando era más joven, así que de ahí se le ocurrió la idea de casarnos para que yo tuviera acceso a buena atención médica para mi madre, nos compró un departamento.
—Hay, yo quiero uno de esos.
—¿Tú no eres hetero?
—Si me van a comprar un departamento soy totalmente gay.
Me reí de sus ocurrencias, eran muy amigables y divertidos.
—Sigue…
—Esa misma tarde que fui a ver el departamento, mi madre murió, estuve un mes con mi dolor, toda la familia de Xandro me apoyo y me cuido.
—¿Y ellos saben?
—Si, Xandro no tiene cuidado al decir las cosas, como ya lo notaron.
Ellos asintieron mientras reían, la puerta se abrió y entró Andrés con unos papeles.
—Aquí están los papeles, señorita.
—Gracias Andrés, prepárate que nos vamos a comer.
Él asintió sonriendo y salió.
—Yo quiero ir a comer contigo —dijo uno de ellos.
—Bueno, pero primero tienen que firmar el acuerdo de confidencialidad y su pasantía.
Ellos sonrieron emocionados, eran muy buenos chicos y ellos necesitaban una oportunidad y yo amigos.