Aquel sábado se hizo eterno y desde que Albert llegó a la casa de su padre y luego llegó Lucio, pareció que no había espacio para nada más. Le contó todo lo que Jacob Whitmore le dijo, la sensación que tuvo cuando este hablaba y si sintió que decía la verdad o que su vida corriera peligro. Albert no omitió ningún detalle para que Lucio, que desde hace unos días era su compañero en el caso, pudiera usar misma información y juntos hacer un esquema del plan a llevar a cabo, porque tenían que revisar nuevamente cada una de las pruebas. Y así lo hicieron o al menos empezaron. Eran las tres de la madrugada cuando Albert se retiró a su casa, no había tenido una pausa ni un descanso más que para comer la comida china que habían encargado y luego de eso siguieron sin parar. Cuando llegó a

