El vuelo había sido largo y agotador, pero Charisse miró por la ventana del avión y vio cómo los primeros rayos del sol comenzaban a iluminar la majestuosa ciudad de Londres. Su corazón latía con una mezcla de emoción y nerviosismo. A su lado, Jared dormitaba, con su cabeza ladeada contra el reposacabezas. El taxi que tomaron desde el aeropuerto los llevó a través de calles estrechas y serpenteantes, pasando por parques verdes y edificios antiguos. Charisse miraba todo con asombro, tratando de grabar cada detalle en su memoria. Allí pasaría una larga estadía y la emoción que sentía no era para nada pequeña. Sería una experiencia lejos de su hermano mayor, donde tendría que valerse por sí misma y no con la constante ayuda de su hermano. ¿Que si estaba asustada? ¡Sí! Pero tenía claro qu

