Esa fue su primera entrega de la noche, apenas Rodrigo recupero fuerza la hizo suya una y otra vez hasta quedar totalmente exhausto. Martina lo observó durante un rato mientras dormía, ella no quería cerrar los ojos, tenía miedo de que al despertar nada fuera real y se tratara solo de un hermoso sueño. Rodrigo abrió los ojos al sentir que su mujer se movía entre sus brazos, quizá porque se había cansado de sentir el peso de su cabeza en su pecho. —¿Estás despierta? — le preguntó al oído. —No quiero dormir, tengo miedo de que cuando despierte todo desaparezca. —Ven aquí — Se acomodó en la cama para que fuera ella quien se acurrucara sobre su pecho y la abrazó fuerte para aspirar el aroma de su pelo. —Esto no es un sueño, te prometo que cuando despiertes seguirás aquí, junto a mí y as

