Cuando Rodrigo vio a Martina junto a Serena, así vestida como toda una dama de sociedad, se alegró de que su excuñada no lo hubiera defraudado. —“Es increíble que, a pesar de toda tu superficialidad, seas más confiable que Selena" — pensó. Se sintió mal consigo mismo por haber desconfiado de ella y haber pensado que sería capaz de burlarse de Martina en lugar de ayudarle de verdad. Y ese gesto de haber reservado en su restaurante favorito y al final dejarlos solos para disfrutar en pareja fue para él un gesto muy amable de su parte, a pesar de haberle confesado sus sentimientos, le había demostrado que era una buena amiga y que podía confiar en ella. —Gracias Serena, en verdad no esperaba esto de ti — le dijo al despedirse para que Juancho la llevara de vuelta al hotel. —Querido, mi ca

