Señora Lizardi

1808 Palabras

Luciano dejó su cámara tirada en la arena y sin dudarlo por un segundo corrió a auxiliar a la mujer que en vano luchaba contra las olas para salvar su vida y la que crecía dentro de su vientre. Efectivamente, los lugareños tenían razón cuando le recomendaron que para alejarse del bullicio de la gente y de la ciudad, debía alquilar una casa en esa zona. Las casas estaban separadas hasta por medio kilómetro o más de distancia, no era un área de fácil acceso al turismo, ya que por ser mar abierto las olas y las corrientes marítimas podían ser engañosas. Con un gran esfuerzo pudo conseguir que la mujer se tranquilizara y se sujetara de su cuello para que ambos pudieran salir del mar. —¿Se encuentra bien? — le preguntó a la mujer ya que ambos estaban a salvo tirados en la arena. —No, no es

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