Selena prefirió no decir nada, quizá era una tontería, pero los rasgos físicos de Martina y Luciano tenían mucho parecido, incluso podrían pasar como mellizos, Luciano se había bronceado tomando el sol en las playas de México y Martina tenía un ligero dorado en la piel que seguramente también le debía al sol, pero más allá del color de piel, la tonalidad del cabello, la sonrisa y el perfil eran demasiado parecidos. —Vamos a comenzar con la clase Martina, abre ese libro que tomaste y quiero que leas un poco para mí, así sabré por donde comenzar la lectura y alternaremos con la escritura. Vas a ver que es muy fácil, en unos días podrás leer y escribir como si hubieras asistido al bachillerato. Martina se sonrojó cuando notó que Luciano la miraba con curiosidad —¿Ya te diste cuenta cariño?

