Selena se dejó llevar por ese beso inesperado, hacía tanto tiempo que no sentía la necesidad de que alguien la besara de esa manera que cerró los ojos tratando de olvidarse de la diferencia de edad que existía entre ellos, Luciano era ya un hombre, muy joven pero seguramente bastante experimentado porque sus labios y su lengua sabían muy bien cómo transportar a una mujer al cielo tan solo con un beso. Ella emitió un ligero gemido cuando el muchacho la apretó contra su cuerpo y pudo sentir la dureza de sus ganas contra su pubis, y sin duda alguna había conseguido que su centro comenzara a palpitar y a sudar por la excitación. hubiera querido simplemente ejarse llevar, dejar que las cosas sucedieran, pero cu juicio y su conciencia le impidieron seguir adelante. —Luciano, no, no por favor —

