Serena estaba de lo más aburrida, no soportaba el silencio de ese lugar. Pero todo valía la pena si de esa manera iba a conseguir tener a Rodrigo para ella. Puso a cargar su móvil, no había señal de teléfono celular en ese lugar, pero quería tenerlo listo para cuando llegara el momento apropiado de conseguir las pruebas que necesitaba para hundir a la mugrosa de una buena vez. Se encerró en el despacho para hacer unas llamadas desde el teléfono fijo. Aun cuando estaba de vacaciones tenía clientes que no toleraban no saber nada de su abogada y a pesar de tener una fortuna considerable, tenía que seguir ejerciendo su profesión, eso la mantenía en un bajo perfil sobre todo ante su padre. —Licenciada Serena que bueno que llama, he estado tratando de comunicarme con usted y me ha sido imposi

