Eres mía

1507 Palabras

—¡Maldita mugrosa suéltame! —Gritaba chillando Serena ante el dolor que le provocaba Martina en el cuero cabelludo al arrastrarla hacia la puerta, por más que intentaba defenderse, no conseguía que la soltara. —No la quiero ver aquí ¿entendió? Usted no tiene nada que hacer en esta habitación — dijo arrojándola hacia el pasillo y cerrándole la puerta en la nariz cuando intentó volver a entrar. —¡Escúchame bien mugrosa! —gritó detrás de la puerta —Esto no se va a quedar así, te juro que te vas a arrepentir de haberme tocado, en cuanto Rodrigo despierte yo me voy a encargar que te regrese con los puercos de donde nunca debiste salir —amenazó. Martina escuchaba sus gritos, pero ya no le importaba, lo único que le preocupaba era que Rodrigo se pusiera bien y volviera a ser el mismo de antes.

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