Una dama

1916 Palabras

Rodrigo giró lentamente su cuerpo hasta quedar frente a Martina, muy despacio acarició su muslo y llevó la mano hasta sus glúteos apretando suavemente. La chica estaba temblando de la emoción, pero también de miedo a lo desconocido. Cerró los ojos y recordó la última vez que escondida detrás del fogón vio a su padre abusar de su madre y cómo ella lloraba y trataba de defenderse para que no continuara tocándola. ¿Cómo podía llorar así su madre por algo que se sentía tan bien? No lograba entenderlo, quizá era por los golpes a los que todos los días era sometida, por el intenso miedo que su padre le provocaba. Sin embargo, ella no quería que Rodrigo se detuviera, quería que continuara acariciándola de esa forma, que la hiciera su mujer. Tomó a Rodrigo con ambas manos de las mejillas y se a

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