Capitulo 3: Excusas

1690 Palabras
Sofía se sentía acorralada por la brusca actitud de Daniel, el siempre había sido como como su hermano y era alguien muy importante para ella, después de su madre. Ella podía tenerle pánico a las peleas con Dallas, pero cuando Daniel era quien le gritaba, su corazón se hacía trizas en segundos. Y con todo lo que venía arrastrando desde hace unas pocas horas, fueron los gritos de Daniel los que la hicieron romperse. Sofía por fin lloró desconsoladamente. —¡Basta Daniel! ¡Ya fue suficiente!— Farfulló Allison envolviendo a la quebrantada Sofía con sus brazos. —Lo siento, yo… no debí alterarme— Respondió Daniel apenado llevándose ambas manos a la cabeza. —Creo que ya es tarde para eso. Sofía debe descansar, ya podrás gritarle después, no es el momento, ni el lugar para que vengas a hacer una de tus clásicas escenas— Reprochó Allison furiosa. Daniel permaneció en silencio observando como ambas se metían al lujoso auto y luego se alejaban de allí. —No deberías dejar que te hable así, si el señor Dallas se entera de que te gritó, seguro le tira los dientes— Declaró Allison cruzándose de brazos y colocando los ojos en blanco. —Dallas no tiene porqué enterarse, Daniel solo estaba preocupado por mi y perdió los estribos— Musitó Sofía secándose las lágrimas con las mangas de su suéter. —Si, Sofía. Pero eso no le da el derecho de comportarse como tú padre— Sentenció Allison quien estaba a punto de escupir fuego. —Al menos él si vino a verme— Susurró Sofía. Allison opto por no responder, solo apretó los labios y se concentró en mirar por la ventana, ella sentía pena por Sofía, pero no había mucho que ella pudiera hacer para remediar esa situación con su esposo sin ser despedida. (***) Al llegar a la mansión, Allison acompañó a Sofía hasta el interior de la enorme casa. Al entrar, fueron directo a la habitación principal y Sofía se recostó en la cama mientras Allison iba por un vaso de agua. Sofía tenía un nudo en la garganta, no hacía más que llorar en silencio mientras esperaba la rotunda pelea que seguro tendría con Dallas. Tampoco tenía ganas de salir de la habitación para no encontrarse con alguno de los padres de Dallas, ella nunca había sido santo de su devoción y seguro la culparían por el accidente. Allison no tuvo la misma suerte de poder esconderse en una habitación para llorar, porque al llegar a la cocina se encontró con Mónica, la madre de Dallas, quien no hacía más que estar sentada frente a la barra, hojeando una revista de moda, como acostumbraba hacerlo todos los días desde ella y su esposo Edward le otorgaron el control total de la compañía a su querido hijo. —Buenas tardes señora Mónica— Saludó Allison cortésmente mientras iba directo al refrigerador por una jarra de agua. —¡Allison querida!— Canturreó la atolondrada mujer —Hace mucho que no te veía por acá— Añadió sin apartar la vista de su revista. —Ya sabe, vivo para trabajar. Solo vine para traer a Sofía a casa— Respondió Allison mientras servía el vaso de agua y volvía a dejar la jarra en el refrigerador. —¿Así que ahora la pequeña arpía que se casó con mi hijo necesita chófer? ¡Ya lo decía yo! ¡No es más que una garrapata en el cuello de mi hijo intentando succionarle el dinero!— Masculló quejumbrosa. Allison de inmediato se mordió la lengua para no responderle de mala manera mientras inspiro hondo y forzó su sonrisa. —De hecho la traje porque no podía conducir luego de su accidente, ella debe descansar— Aclara Allison antes de salir de la cocina sin esperar respuesta. —¡Espera!— Exclamó la mujer para detenerla —¿De que accidente me hablas?— Preguntó causando que Allison maldijera por lo bajo al notar que habló de más. —Sofía… ella…— Allison divaga mientras piensa en como decirlo —Tuvo un accidente en su auto cuando volvía a casa del hospital— Explicó Allison volviéndose hacia Mónica. —¡¿Qué?!— Bramó la mujer sacudiendo su cabeza tan fuerte que Allison pensó que se le caería —¡¿Y está bien?!— Inquirió alterada llevándose ambas manos al pecho. —Si, Sofía está bien. Solo debe descansar— Respondió Allison alzando su mano libre para indicarle que se calmara. —¡Ahora mismo llamaré a Dallas! ¡El debe venir a atender a su mujer!— Chilló haciendo aspavientos mientras tecleaba el número de su hijo en su celular. Allison volvió al inspirar hondo con fastidio al darse cuenta de que hablo de más, otra vez. Se dio la vuelta y fue directo a las escaleras para llevarle el agua a Sofía. Ahora Allison no sabía si huir por su vida o esperar a que Dallas llegara a casa. Honestamente ella solo quería ser succionada por la tierra, pero Sofía es su amiga y no podría dejarla sola en este embrollo. Al entrar a la habitación, Allison encontró a Sofía sentada en la cama cubriéndose el rostro con ambas manos mientras lloraba desconsoladamente. —Oye, oye, oye. ¿Qué sucede? ¿Por qué lloras así?— Preguntó Allison sorprendida. —Dallas seguro estará furioso conmigo, tengo mucho peso sobre mi y ya no puedo soportarlo— Musitó Sofía entre sollozos y jadeos ahogados. —Pero nada de esto es tu culpa, se que Dallas puede ser muy duro aveces, pero no es un monstruo. Se que podrán resolverlo hablando— Dijo Allison en un intento desesperado por calmar a la quebrantada Sofía. —Esto no se trata del accidente, eso es lo que menos me preocupa— Aclaró Sofía a media voz. —¿Y entonces porque estás así?— Preguntó Allison confundida. —Es que… No sé… Yo confío en ti, pero no quiero que nadie lo sepa— Respondió Sofía mirándola a los ojos. —Puedes decirme lo que sea. Te prometo guardar el secreto, sabes que puedes confiar en mi— Insistió Allison abrazándola efusivamente. —Lo que pasa es que…— Sofía divagó vacilante mientras se armaba de calor para decir lo que tanto temía afirmar —Estoy embarazada— Confesó volviendo a cubrirse el rostro con ambas manos. —No puede ser— Musitó Allison abriendo sus ojos como platos —¿Es por eso que estás así? ¡Pero si esto es una bendición! ¡Felicidades!— Chilló Allison emocionada. —¡No! ¡Cállate por favor! ¡Guarda silencio, alguien podría oírte!— Exigió Sofía cubriéndole la boca a Allison para callarla a la fuerza. —¿Pero que te pasa? ¿Cómo es que no te emociona?— Preguntó Allison luego de quitarse la mano de Sofía de la boca con un manotazo. —Dallas no quiere tener hijos, en el contrato pre-nupcial acordamos que yo tomaría anticonceptivos sin falta, esto no debió haber pasado. Cuando lo sepa me demandará y perderé el apoyo médico para mí madre— Explicó Sofía levantándose de golpes y caminando hacia la ventana para ver si Dallas ya había llegado, pero por suerte, aún no había más que el auto que les trajo en la entrada. —Demonios… ahora lo entiendo. Pero no puedes ocultarlo por mucho tiempo, la panza te saldrá pronto ¿Cómo harás cuando se entere?— Inquirió la rubia mientras se acercaba a Sofía. —No lo sé. Aún no sé que haré. Recién me enteré hoy— Respondió Sofía cruzándose de brazos. —Bueno… entonces relájate un poco. La panza no saldrá hasta las dieciséis o veinte semanas aproximadamente, tenemos ese tiempo para pensar en algo— Afirmó la rubia encogiéndose de hombros —Por ahora solo finge demencia y no pienses en que tienes un ser humano dentro, se que Dallas no se dará cuenta— Añadió abrazando a Sofía con fuerza. —Gracias… No se que haría sin ti— Respondió Sofía un poco más calmada. —Para esto son las amigas, tu eres muy importante para mí y siempre voy a estar para lo que necesites. No dejaré que Dallas te meta a prisión por esto— Sentenció alzando ambas cejas con superioridad. —¿Hablaban sobre mi?— Pregunto Dallas entrando por la puerta sin precio aviso, causando que Sofía palideciera un poco. —Si, solo nos preguntábamos cuando llegarías— Respondió Allison mientras Sofía iba directo a la cama en silencio sin levantar la mirada. —Pues recién llegué a casa. Mi madre se puso como loca al teléfono así que vine lo antes posible. Ya puedes irte— Explicó Dallas mientras se aflojaba la corbata y acto seguido se quitaba el saco. —Por supuesto. Lo veré en la oficina señor Queen— Musitó Allison saliendo de la habitación con elegancia. —¿Te encuentras bien?— Pregunta el pelinegro sentándome frente a Sofía al borde de la cama. —Si, los paramédicos dijeron que solo debía descansar— Bisbisó Sofía centrando su vista en sus manos. —Mira, se que estás semanas he estado muy distante, pero no pienses ni por un segundo que no me preocupo por ti. Hoy tuve un día pesado en la oficina y, cuando ocurrió el accidente yo estaba en una reunión con los socios de la compañía y no pude ir por ti— Dijo Dallas frunciendo los labios como si le fastidiara explicar porque no estuvo allí. —Tranquilo, estoy bien y Allison llegó justo a tiempo. No fue necesario que fueras por mi— Responde Sofía volviendo a sentir ese asfixiante nudo en la garganta. Sofía literalmente pudo morir en ese accidente y Dallas es incapaz de sentir preocupación por ella. Eso a Sofía no le sorprendió en lo absoluto, pero no significaba que dolía menos. —Con respecto a la charla que teníamos pendiente, lo he estado pensando y ya es el momento de que nos divorciemos— Declaro Dallas sin siquiera un poco de remordimiento en su voz.
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