Cuando Rafael volvió yo ya no tenía las marcas en el cuello y en el brazo, y nuestra relación se volvió como la de un matrimonio y eso me hacía muy feliz. Me pidió que me mudara a su habitación, aunque era solo para tener sexo y dormir, puesto que mi ropa seguía en la otra habitación, pero no importaba, la mayoría de las noches dormíamos abrazados y nuestra relación era mucho más cercana. Los besos y las caricias eran más cálidos y de vez en cuando me dejaba consentirlo con un masaje, cuando lo hacía, yo sentía esa conexión de pareja que soñaba tener, pero cuando creía que él se estaba acercando a mí, algo sucedía que se lo impedía. Viajamos juntos a Cancún, y también me llevó a un crucero por el caribe, yo me iba tranquila porque ya Sandra y La Muñeca, habían dejado de acosar a mi fami

