Capítulo 21

1962 Palabras

Los invitó a sentarse con nosotros, eran mexicanos, pero el canciller era el embajador de México en Estados Unidos, después de lo que había visto días antes en el barco, me di cuenta de que era verdad lo que se decía sobre los políticos y los mafiosos, todos estaban coludidos en la misma mierda. Porque sí, en aquél momento ya yo sabía a qué se dedicaba Rafael, pero albergaba en mi corazón la esperanza de conseguir que me amara y de que se olvidara de toda la podredumbre que lo rodeaba. Agradecí las clases que tomé para usar los cubiertos, en ese restaurante pusieron a prueba todo lo que había aprendido, desde pedir un platillo en inglés hasta usar todos los tenedores y cuchillos existentes. Me sentí orgullosa de mi misma y pude ver en el rostro de Rafael una mirada de orgullo. La espos

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