Rafael Cuando llegué a la habitación la vi sentada en el piso llorando, el terror en sus ojos se me clavaba como un puñal en el pecho, nunca pensé que podría ver el mismo miedo que sintió mi madre cuando me vio apuntar un arma contra ella, en los ojos de Carolina. Me mostró el video que le enviaron para que viera el atentado contra el negocio de su madre, la señora había muerto al instante y sin duda alguna, los que lo habían hecho eran gente de La Muñeca. Le juré que eso no iba a quedar impune, no solamente porque quería desaparecer a mi principal rival en los negocios, sino porque meterse con la familia de mi mujer, era meterse conmigo y en ese momento sentí una profunda sed de venganza. Le pedí a mis abogados que hicieran lo necesario para recuperar el cuerpo de la señora y a mis ho

