Traté de controlar mi ira, pero sentía que mi pecho iba a estallar y que los pulmones me iban a colapsar porque el oxígeno que recibían era insuficiente, reproduje el video una y otra vez tratando de encontrar algo que me dijera que estaba truqueado, no podía ser verdad que Carolina me hubiera visto la cara de pendejo todo este tiempo, pero no, el video era real, por más que intentara negarlo. Salí al jardín, los invitados ya se habían comenzado a despedir y esperé hasta que se fue el último para acercarme a ella, la rodeé por la cintura controlando las ganas que tenía de retorcerle el cuello por traidora. —¿Disfrutaste tu fiesta? —Sí, aunque hubiera preferido festejar a solas contigo. —Entonces vámonos de aquí —La tomé de la mano con fuerza y la arrastré hasta la habitación. Apenas e

