Cuando regresé a la mansión hubiera querido llegar a la habitación con Carolina, necesitaba sentir su calor para relajarme, pero estaba furioso, entre las cosas que encontramos en la casa del comprador nos hicimos de un lote de joyas y entre ellas había una joya que yo conocía muy bien, se trataba de una gargantilla de oro con tres diamantes en forma de corazones. Lo que no me explicaba era como había llegado a manos de ese hombre, cuando yo, había estado a punto de matar a Sandra precisamente por habérsela puesto sin mi consentimiento. Esa joya tenía una historia muy particular, la reina de Inglaterra en un viaje a México, se la había regalado a mi abuela, cuando mi abuelo era el jefe de jefes en el país y gracias a él, evitaron que un grupo de terroristas atentara contra la reina, eso

