Desperté abrazado a su cuerpo, intenté levantarme sin despertarla, pero ella se acurrucó en mi pecho como buscando mi calor. La desperté susurrándole al oído, yo tenía que cerrar un negocio que no podía perder, aunque tampoco quería dejarla, deseaba pasar tiempo con ella. Decidí llevarla y su rostro se iluminó cuando le dije que iríamos a pasear. Me metí en la ducha y ella se metió detrás de mí, talló mi cuerpo con la esponja poniendo cuidado en lavar mis genitales y yo le correspondí de la misma forma, solté la esponja y tallé su cuerpo con mis manos, para terminar, inclinándola y embistiéndola por detrás, hasta que los dos explotamos en un éxtasis de placer. Salimos de prisa porque temía quererme quedar en la cama todo el día con ella, y no podía permitir que su presencia interfiriera

