11[Placer del malo]

2099 Palabras
FARAH SALLOW Me desperté desorientada, la cabeza me dolía horrores. Miré a mi alrededor luego de acostumbrarme un poco a la luz solar que se colocaba por la ventana. Miré alarmada mi alrededor, e intenté pararme pero el dolor en mi parte baja era insoportable, gemí de dolor, oh mierda esto no puede ser posible, busqué por las sábanas y en efectivo había perdido por completo mi virginidad y no tenía idea de con quién, pequeños fragmentos empezaron a llegar como un tornado. Blaz, yo en un baile muy caliente, él con sus manos dentro de sus pantalones y luego yo acercándome a él. Escuché como de la regadera de la ducha caía agua, así que como pude me paré y corrí como pude hacia el cuarto de baño, estaba hecha una furia, se había aprovechado de mi estado de ebriedad y eso jamás se lo iba a perdonar, de un portazo abrí la puerta e ingresé —BLAZ HIJO DE PUTA, COMO TE ATREVISTE A ARREBATARME MI VIRGINIDAD Y ENCIMA..- me callé de golpe al ver que no era la persona que están esperando ver, una gran espalda ancha con un montón de tatuajes por todos lados me recibió, se encontraba desnudo por completo, tenía ambas manos en su cabello y cuando me escuchó volteó a verme ye ofreció aquella sonrisa moja bragas, me quedé embelesada por aquel tipo y su sonrisa pero mis ojos terminaron por fallarme en contra y se deslizó hasta más abajo de su torso, tragué saliva al ver que todo ese gran m*****o me lo había comido anoche —Si cariño, eso te comiste anoche y vaya que te gustó- pero no me lo dijo en forma arrogante sino como una afirmación de que lo había disfrutado mucho —Con razón que me duele mucho ahí abajo- señalé y luego como pude intenté taparme al recordar de que por la cólera me había olvidado cubrirme con alguna sábana, él me hizo una seña para que me acerque y por lo embelesada que me encontraba por él me acerqué lo suficiente para que el tirara de mi y me metiera en la bañera —Eres tan hermosa, una deidad vino a caer a mis brazos- dijo mientras me acariciaba la mejilla, por alguna razón me sentía cómoda a su lado, envuelta en sus enormes y fuertes brazos —¿Te gustaría repetir lo de anoche?, se que no lo recuerdas- me susurró en el oído y luego me miró tímido, sonreí con ternura. Se veía adorable, y tenía tantas ganas de hacerlo como yo —Soy toda tuya- y con eso me dejé llevar, olvidé a Edmundo, hasta olvidé a Blaz, solo me dejé sentir por aquel hermoso pelirojo de ojos esmeralda Sus besos descendieron de mi cuello a mis pechos, gemí al sentir su boca en el punto de mi pezón, gemí aún más fuerte al sentir como chupaba y mordía y yo me retorcía de puro placer —¿Duro o suave, cariño?- abrí mis ojos y él me miraba atento a cada movimiento, gemí al sentir sus tres dedos dentro de mi —Duro- susurré y le agarré el cabello y lo jalé más hacia mí para juntar nuestros labios, el beso se volvió más candente, nuestras lenguas jugaron entre sí mientras él me apretaba las nalgas y yo le jalaba el cabello Me depósito encima de la bañera y yo enredé mis piernas alrededor de su cintura, gemí de placer al sentir que ingresaba un cuarto dedo —Oh Dios- gemí y estiré mi cuello hacia atrás, y él aprovechó para morder y succionar las partes más sensibles de mi cuello mientras masajeaba mis pezones Y de pronto ingresó de una sola estocada haciéndome gemir mucho más fuerte de placer, mordí mis labios y acerqué mis caderas más hacia él, rasgue su espalda con mis uñas. Cada penetración era un delirio para mí, mis tetas iban al compás de las penetraciones, aquel pelirojo las metía a su boca y succionaba más fuerte sacándome de mi órbita —Lo quieres encima o dentro cariño- por un momento no entendí, hasta que me acordé de que ya estaba por venirse al igual que yo, sentía mi como mi coño apretaba más cada vez a su m*****o viril Un gruñido vino de parte de él y yo grité exhausta al sentir como su líquido me llenaba por completo y chorreaba por nuestras piernas, abrí mis ojos como si estuviera en un sueño y recién me despertara —Sal conmigo- dijo de la nada, aún tenía su cabeza entre el hueco de mi cuello. Le acaricié su cabello y su cuello, reí por las cosquillas que me provocaba su exhalación en mi piel —Sería un gran honor para mi- él río y se separó, aún nos encontrábamos unidos, me ayudó a ducharme y también me ayudó a salir de la bañera y me llevó cargada al estilo princesa hacia la cama Me empecé a secar mientras él iba a por algo de ropa para mí, me dijo que había mandado a lavar mi ropa, lo cual dudo que aún esté seca, me pregunto de donde me traerá ropa Me quité la toalla y la coloqué a un lado, entonces el ingresó y se me quedó mirando embelesado, le sonreí y pronto sentí como toda mi cara y parte de mi cuello se ponía colorada —Sin duda eres bellísima, Farah- sonreí incómoda porque no sabía su nombre o bueno me lo habría dicho pero yo no lo recordaba —Y-Yo bueno...- no fue necesario decir más porque él me entendió y me sonrió con ternura —Soy Dean- me sonrió de lado y le acepté la mano que me había estrechado —Soy Farah- ambos reímos y luego me extendió una muda de ropa, esperé que fuera ropa masculina pero me sorprendí ver que no era así, me había dado un top de color blanco y una falda de cuadros de color n***o con blanco junto con unas medias largas negras y unas vans blancas —No es de ninguna ex o algo por el estilo que estés pensando, es de mi hermana mayor, suele dejar su ropa por si suele quedarse más de una semana- asentí y le agradecí —¿No le molestará verdad?- el negó y procedió a buscar que ponerse pues aún seguía con una toalla alrededor de su cintura —Para nada, de hecho seguro tú y ella se llevarían muy bien- reí y por un momento me quedé estática, y él también. Le sonreí y él me devolvió la sonrisa, si bien nos habíamos salteado la parte de las citas y habíamos ido directo al sexo, nunca es tarde para comenzar de cero —No estaría mal conocerla, tiene un muy buen gusto- él asintió, además ya me la imaginaba igual de peliroja que él, con un montón de pecas en la cara Ambos nos terminamos de vestir y me invitó a tomar el desayuno, me sorprendí al ver que recién iban a ser las diez de la mañana pues yo había sentido que habíamos pasado una eternidad en aquel cuarto de baño —Así que... ¿Cuántos años tienes?- me miró por un momento y luego le dio un sorbo a su café —Veintitrés- casi escupo mi café, me ordené ser una dama mentalmente —Oh mierda, yo tengo..- no me dejó terminar y soltó una carcajada para luego sonreírme con ternura —Sé quién eres, también sé cuál es tu edad pero no quería hacerte sentir incómoda, en mi defensa ya estamos en plena siglo veintiuno como para importarnos la edad del otro, ¿No crees?- me quedé mirándolo perpleja, se le veía muy maduro para su edad, recuerdo que a su edad me la pasaba llorando porque me consideraba fea —Así que sabes quién soy, bueno ya no me siento tan incómoda, aunque por alguna razón desde que entré en la bañera no me sentí así contigo- me sonrió y me agarró mi mano y dejó un casto beso encima de el —Tengo aquel don- dijo en broma, ambos reímos y empezamos platicar pero como siempre nada bueno dura para siempre Por aquellas puertas de la cafetería ingresó una pareja que no me lo esperaba, Blaz hizo aparición junto con Edmundo, sentí por un momento mi cabeza dar vueltas, justo aquellos dos debían estar aquí, miro mi taza y luego miro a Dean ajeno a todo, me sonríe y casi me derrito ahí mismo por aquella hermosa sonrisa y también ya me imagino las portadas de mañana o dentro de unas horas: “MILLONARIA EMPRESARIA LE GUSTAN LOS JOVENCITOS", suelto una risa y Dean me mira desconcertado —Lo siento es que mi mente me juega pasadas de locura- él asintió Mis ojos se encontraron con los de más por un breve segundo y noté como por un breve instante me miró sorprendido, aparté mis ojos de inmediato de él y me tensé, ahora que lo pienso me había comportado como una maldita perra, le había lloriqueado a Edmundo de que lo nuestro pudo haber funcionado, y luego le había hecho un baile muy sensual apto para mayores de dieciséis a Blaz para finalmente terminar acostándome con aquel pelirojo —¿Sucede algo?- me preguntó preocupado, yo negué, pero aún me encontraba algo tensa, tenía a Blaz a un par de veces de la muestra —Sería bueno hablar de lo de anoche, si te parece- asentí, tal vez eso me dé una respuesta al porque terminé con él aunque ya empezaba a recordar pequeños fragmentos —Bueno, te encontré sola y triste en el rincón del club, decías algo de que nadie te quiere y todos te ven fea, lo cual te digo ya de que eso no es cierto, eres bellísima y cualquier hombre se daría cuenta de ello, te ofrecí pedir un taxi, no soy de aquellos tipos que abandonan a las mujeres en un estado así de ebriedad, decías algo de un idiota abandonandote y dejándote sola ahí, luego me miraste de forma maníaca y me amenazaste de que sino te quitaba tu virginidad llamarías a algún policía, así que terminé por llevarte a mi departamento, primero no iba a pasar nada pero de alguna manera te las ingeniaste para acabar desnuda y encima de mi, la verdad es que no se de donde sacaste tanta fuerza y prácticamente terminé violado por ti- lo miré sorprendida para luego soltar una gran carcajada, mierda ahora sí ya sé cómo me pongo al beber alcohol, al parecer me vuelvo super loca —Lo siento tanto, pero bueno no podemos negar de que lo disfrutamos mucho- el asintió avergonzado —Lo siento, por un momento creí de que luego te decepcionarias pues si aún seguías virgen es porque te lo guardabas para alguien especial- negué, solo no me había sentido segura realmente con alguien para llegar a hacerlo Con Blaz sabía de qué sólo sería sexo y de que sería otra más de su lista, Edmundo me había generado inseguridades por lo que al menos tuve la valentía de decirle siempre que no, lo cual agradezco eternamente, no me quería ni imaginar como me hubiera sentido si eso hubiera sucedido —Eres el primero con el que me siento cómoda y me siento yo misma- mencioné, sentí unos ojos clavados a mi espalda por lo que me removi incómoda, pues sabía de sobra de quién se trataba —No es por nada, pero hay un tipo mirándote desde hace rato, ¿Acaso lo conoces?- negué, y agarré su mano —No tienes de que preocuparte es un idiota que creyó que sería alguien más de su lista, pero vaya que estuvo equivocado- él asintió y me sonrió, las horas se nos fue volando, había recibido una llamada de Neels diciendo que quería hablar conmigo por lo que le pedí su número a Dean y fui al llamado de Neels Al vernos lo primero que hizo fue mostrarme una revista mientras me miraba con los brazos cruzados —¿Quién mierda es aquel tipo que parece modelo de Calvin Klein?- reí y con eso le empecé a relatar mi alocada mañana sin olvidar el desafortunado encuentro con Blaz y Edmundo Y lo que me terminó por decir me dejó más jodida —Se ha armado una apuesta, ya todos saben que estuviste con Edmundo y te vieron salir de la oficina de Blaz- oh j***r, esto no era para nada bueno Al parecer el buen augurio se había ido al caño
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