ESTAMBUL, TURQUÍA. ¿Qué más? —quise suplicar, pero cualquier verdad que estuviera presente fue resguardada por él mismo y sus labios no la pronunciaron esa noche. No pensaba decir que, si bien no estaba casado, cuando volviéramos de Estambul lo estaría. Acarició mi mejilla y yo no pude hacer más que negar con la cabeza y apartar la mirada. —Quiero volver a Sicilia—pedí manteniendo en mis ojos el sentimiento de engaño que al final era real pero no por lo que él imaginaba—. Yo no cuadro en la vida que has formado en Calabria. Lo más sencillo para ambos hubiera sido que en cuanto la boda estuviera arruinada me dispararas. Me habrías evitado tener que verte de nuevo. Nos habrías evitado esto, Gianni. Alejé su mano de la mia, pero fue más rápido y me sujetó de nuevo antes de cuestionarme una

