FLORENCIA, ITALIA. Lucian se quedó de pie observando la fotografia. ¿Era bueno ponerla despues de tantos años? No entendía porque lo hacia, pero Leisel siempre la sacaba a relucir en la misma fecha. El enorme cuadro mantenía la foto de su hijo, de pie, a su lado, mientras la Regina di Florencia permanecia sentada sobre un sofá, con la gran imagen de Toscana detrás. Era una grandiosa fotografia. Era de noche y por alguna razón, no pudo despegar los ojos de la mirada azulada que la foto inmortalizó. Era una buena pieza. Su esposa estaba dormida o eso pensó. —Pudiste haber sido un grande, siempre lo fuiste. Desde niño con tu curiosidad y esa hambre que tenias por devorar el mundo. No quería que fueras como yo, quería que fueras mucho más grande y que hiciera a la Famiglia orgullosa—articu

