ALEXANDER: Escucho sonidos a lo lejos, parecen susurros de personas hablando a mi alrededor, abro los ojos con lentitud, la luz me obliga a parpadear varias veces para poder adaptarme e intento incorporarme un poco. -¿mamá, Míriam? -Hijo... levántate despacio, con calma... -Prepararé algo ligero para que coma señor. -yo no digo nada y mi madre solo asiente.- -¿Qué pasó..? -Estamos en tu habitación... ¿te duele algo? ¿cómo te sientes? Miro a mi alredor y efectivamente es mi habitación, pero ya no es de noche, la luz del sol se cuela un poco entre las cortinas. -¿Y Meredith? - Me mira como disculpandose. - no lo sé hijo, cuando llegue ella no estaba, y no creo que estuviera aquí cuando te desmayaste porque uno de tus empleados fue quien te encontró solo e inconsciente en el suelo,

