MEREDITH: La ceremonia fue algo rápida pero al mismo tiempo tan íntima como quería. Sólo Alexander y yo, bueno, también contábamos con la compañía de Celeste y Mauricio, pero al final de cuentas ellos andaban en las mismas que nosotros así que, esta bien. Sé que la mayoría de las mujeres sueñan con una boda pomposa, extravagante, como quien dice, tirar la casa por la ventana, y no lo voy a negar, por un momento imaginé tener una gran boda, ya saben, algo bien planificado, con un lindo vestido en un color blanco armiño, confeccionado a medida por alguna prestigiosa casa de modas, además de volver loco a Alexander al pedir su opinión al escoger flores y llamativos centros de mesa en tonos que prácticamente no se diferenciarian a simple vista. Eso, sin mencionar que seguramente mi abuela ha

