TaeOh había estado llamando a Larisa desde que el sol comenzó a esconderse, la chica estaba sola y no era bueno que anduviera de noche por allí, tuvo un mal presentimiento cuando ésta no respondió. No debió dejar que fuera sola a hablar con Amara. Debió acompañarla, pero no lo hizo pensando que la sofocaría. En su bicicleta llegó a la playa, revisó el muelle y exactamente debajo de éste había unas prendas dobladas con un celular conocido además de un bolso. Tae contuvo el aliento acercándose a revisar. — Esto es de Larisa—reconoció. Miró al mar—Espero que no tarde mucho. Las horas pasaron hasta dar exactamente las diez de la noche, TaeOh ya estaba dudando, no era normal que tardara tanto y por un momento una idea se pasó por su cabeza, sus ojos contuvieron las lágrimas por pensar en es

