Cuando las precariedades que enfrentas en la vida te absorben tu esencia y te quitan ese brillo y color que te identifican, es fácil convertirte en un ente más, de color gris y emociones neutras. Y cuando te encuentras con la personificación de la calidez que necesitas, de esa confrontación que te muestra quién eras antes de sucumbir en el dolor y la desesperanza, en ese momento, no sabes cómo reaccionar y el temor te arropa porque el pensamiento de que no podrás volver a sonreír de forma genuina, que la felicidad no te pertenece y que ya es tarde para renacer, te paraliza. Eso es lo que siente Katerina en este instante. Ella se mantiene inerte y en pleno mutismo, viendo personificado lo que estuvo en su mente, pero que no fue capaz de llevar a cabo. Lo había intentado tantas veces, mas

