Un amor desde la cuna

1264 Palabras
Alexander y Valentina son dos niños del pueblo que se puede decir que son los más lindos de la región, de los pueblos vecinos y hasta podríamos decir que de la provincia. Como sus padres son amigos ellos siempre están juntos como si fueran hermanos mellizos están siempre unidos. Por una enfermedad muy grave su madre murió cuando Alexander era un adolescente y su padre comenzó a beber y estar con diferentes mujeres todo el tiempo, hasta que un día manejaba alcoholizado y chocó, quedando en estado vegetativo, así vivió un año hasta que su madre decidió que lo desconectaran. Alexander se quedó con su abuela quien era su única familia aparte de la familia de Valentina que lo querían como a un hijo. Así siguieron ellos creciendo, pasaron dos años más y llega su último año de secundaria y con ello el elegir a qué universidad ir, qué carrera seguir. El papá de Valentina tenía un corralón de materiales para la construcción y estaba esperanzado que Alexander se convirtiera en el hijo varón que no tuvo y lo ayudará con el negocio, porque Valentina por ser mujer no podía llevar el negocio sola. Pero para su sorpresa Alexander decidió irse a estudiar a la capital y dejar el pueblo, eso fue algo que a Valentina y a Don Remigio les dolió mucho, pues él se había hecho muchas ilusiones con Alexander, aparte pensó que en un futuro sería el esposo de Valentina, sin imaginar el giro que el destino les tenía preparado. Llegó el baile de graduación y Alexander pasa a buscar a Valentina para llevarla a la fiesta. Don Remigio le dio su auto para que puedan ir más cómodos y le pidió a su mujer que ayude a Valentina a estar radiante esa noche para que Alexander se enamore de ella y decide no irse. Cuando Alexander llega, Remigio le sirve un jugo y le dice que Valentina ya baja que se está terminando de arreglar. — Toma Alexander acá tienes las llaves del auto para que vayan más cómodos y cuando dejes a Valentina si quieres te puedes quedar a dormir o si prefieres te vas con el auto, le dice Remigio. — Está bien, muchas gracias, Don Remigio se lo agradezco, yo pensaba pedir un remis dice el joven. — Para qué gastar si está ese auto que nunca uso es para ustedes para que lo quiero yo sí tengo mi camioneta, dice el sonriendo feliz tratando de que el decida desistir de su partida. Mientras ellos hablan se escucha a Valentina acercarse a ellos y cuando se giran Alexander se queda sorprendido de lo bella que está Valentina, es como un ángel, con esa carita tan dulce que tiene, parece una muñeca y hoy brillaba como nunca lo había hecho. — Estas hermosa, que digo estas preciosa mi Vale, como él la llama cariñosamente. Se abrazan y ella le susurra — vos estás muy guapo hoy, más que siempre y él la mira a los ojos y le besó la punta de esa pequeña nariz que tiene ella. — No más que vos. Llegan a la fiesta y son la pareja más hermosa de la noche, todos los elogiaban de lo bellos que estaban, bailaron y disfrutaron mucho de la noche. Cuando todo está terminando ellos se van al auto y de camino a su casa pasan por el lago y ella le pide — Vamos a ver las estrellas como hacemos siempre. — Si vamos, respondió él. Paran en el lago, pero en vez de recostarse en el césped se quedan en el auto, ella levanta el techo del mismo y se abraza a él como siempre. — Él se gira para decirle algo y ella hizo lo mismo y sus labios se rozaron y algo en ellos se encendió, el, la beso desesperadamente y ella también, él pone su mano debajo de su vestido, pero Valentina no lo freno y él siguió reclinó el asiento del auto y comenzaron a besarse y cuando reaccionaron, ambos ya están casi desnudos con ganas de amarse entre ellos, es tanto el amor que sienten uno hacia el otro que el tomarse era como sentir una suave caricia, era la primera vez de ambos. Y se sentía tan bien el disfrutarse, sentirse. tomarse. — Vale sos tan linda, como disfruto tus caricias, se sienten tan lindas y el poder tocarte me hace feliz, sos tan suave, tan linda, no me quiero separar de vos te voy a extrañar tanto, dice el muy apenado. — No te vayas, yo tampoco quiero que te vayas y me dejes, quisiera estar toda la vida junto a ti, dice ella. Él se sube sobre ella y se entregan a este amor tan grande que sienten y ahí bajo esa bella luna llena que los alumbra y esas estrellas son testigo de ese amor y pasión que sienten. Terminan y él la abraza y le pega a su pecho y sigue acariciando ese bello cuerpo que tanto deseaba. Me encanto esto Vale sos la única mujer que me atrae y era con vos con quién quería tener mi primera vez y ser yo tu primer hombre y ser el único mi amor quiero que seas mía para siempre. — Que lindas palabras que me decías Alex, antes nunca me lo decías, ella le da un beso y se desata ese amor y pasión que sienten. — Que lindo todo lo que me haces sentir Vale amo tu caricias y amo tocarte es tan lindo, tu carita, tu cuerpo tan perfecto que tienes, me vuelves loco, loco de amor y Alex la sube a sus piernas y comienza a penetrante y disfruta de tocar y besar esos pechos perfectos que ella tiene, él la toma de las caderas y la ayuda a seguir el ritmo hasta que terminan, luego de tres veces de amarse él quiere otra vez tenerla y la acuesta en el asiento del auto y la toca la besa y va bajando por su vientre y comienza a besar su entrepierna y la hace sentir que vuela en una nube, Alex me gusta todo lo que me haces y él le susurra y a mí me gusta sentirte y cuando siente que con su lengua y sus dedos la hizo llegar al órganos se siente feliz satisfecho, orgulloso y se levanta para introducirse otra vez en ella y valen no lo deja. Déjame a mí ahora complacerte como vos hiciste conmigo y ella sigue su camino de besos y mientras ella lame su m*****o él la penetra con sus dedos dándole tanto placer como pueda. Terminan rendidos, se abrazan y siguen besándose tan apasionadamente que no se dieron cuenta que los rayos del sol ya los iluminaba déjame amarte a la luz del sol. Fuiste mía bajo la luna y ahora debajo del sol también y así lo hicieron se amaron a plena luz del día, bajo los rayos del sol y se miraban y parecían Dioses bajo esos rayos dorados. Mírame Vale nunca en mi vida voy a olvidar esta hermosa noche y el mirarte a la cara y verte tan resplandeciente como el sol, mira que bella que sos y mientras le dice estás tan bellas palabras da sus últimas estocadas profundas dentro de ella dejando sus semillas ahí. Caen rendidos ya sin fuerza después de amarse toda la noche. Como pueden se visten y Alex está tan cansado que se queda a dormir con ella. Pero se tiran en la cama y ni la ropa se quitan, solo se abrazan.
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