Valentina y Alexander durmieron casi todo el día, como no iban a hacer nada, porque estaban cansados y ya habían hecho todo lo que pudieron, dejaron la puerta abierta del cuarto.
Remigio llega del trabajo y pregunta por los chicos y su mujer le dice — Sube y míralos tú mismo, que bonitos se ven juntos.
Como me gustaría que Alexander se quedará aquí y no se vaya tan lejos, dice Matilda.
— Si yo también espero lo mismo que no se marche, que llegue el momento y se arrepienta o si se va que nos extrañe, bueno a Valentina y regrese pronto.
Luego sube y los ve a ambos durmiendo y piensa ojalá se casarán y formarán una familia, le dejaría todo a ellos y yo en unos años me retiraría y los dejaría que sean felices.
— No son una hermosa pareja, le pregunta su esposa, que lo fue a buscar para que almorzara.
Y lo encuentra en el umbral de la puerta observando a los chicos como duermen.
— Vamos a almorzar le dice su esposa.
Al atardecer se despierta la parejita, meriendan y se cambian.
Como Alexander siempre se queda en la casa de Valentina tiene ropa de sobra ahí.
Hasta este momento eran solo amigos, pero lo que pasó anoche los llevó a un nivel superior, ya son más que amigos, son amigos con derechos especiales.
Matilda lo invita a cenar con ellos y él se queda, luego miran una película y Alexander se va para su casa, cuando se acuesta está tirado en su cama y piensa en Valentina y lo lindo que fue la noche y el amanecer que pasó junto con ella, se ducha y se va a la casa de ella.
Valentina
Terminan de despedirse en la puerta y Valentina saluda a sus padres y se va a su cuarto, se da una ducha y se pone solo una muy diminuta bombacha y una camiseta arriba y se acuesta.
No se podía dormir y como Alexander ella también pensaba en todo lo que pasó la noche anterior y quisiera tener a Alex aquí con ella y como si un genio le hubiera cumplido su deseo siente como alguien camina en su habitación al girarse se lo encuentra a él quien le tapa la boca para que no grite y lo delate que está ahí, él entró por la ventana de su cuarto.
— Te extraño y quiero estar contigo y no le dice nada más y comienza a besarla y a tocar su suave cuerpo y poco a poco la deja sin ropa ya que mucha ella no tenía.
Mientras la besa comienza a acariciar su cintura y llega a esos bellos pechos perfectos que tiene y los acaricia, luego le quita esa remera que tanto le molesta.
Ella también le quita su remera y comienza a besar y acariciar su muy marcado cuerpo, porque Alexander, todos los días dedica un tiempo a entrenar y mantenerse en forma.
El pasa su mano por el elástico de la ropa interior de Vale y le susurra lo de anoche me encantó y vine por más le dice con esa voz ronca de la extinción que siente por ella.
Vale le susurra y yo también quiero repetir lo de anoche, me dolió, pero me gustó y quiero más y más de vos.
Alexander se quita su short y no tenía nada debajo y comienza a besar sus pechos y sigue bajando con los besos hasta llegar a su prenda íntima y la muerde y se la quita con los labios y cuando ya nada le molesta sigue con los besos desde su pie hasta subir por la pierna y llegar a su intimidad y poder devorarla con su boca.
Mientras la besa y la disfruta la siente gozar y retorcerse de placer y lo disfruta, porque cuando ella estalle del placer ya está lista para recibirlo y así fue Valentina tuvo un orgasmo que el silencio a besos para que no los escuchen y mientras la besaba se va introduciendo en ella y suavemente se comienza a mover y cuando se acomoda bien se comienza a mover más rápido y más salvajemente y ambos disfrutan del amor y la pasión que sienten.
Alexander la toma de la mano y la lleva al baño pone a llenar la tina y mientras está se lleva se van a la ducha y se bañan rápidamente pero antes de terminar Alex la presiona contra los azulejos y la hace suya nuevamente bajo el agua.
— Como disfruto tocarte, sentirte, sos tan linda Vale que no me puedo resistir y no aguanto estar lejos tuyo y se entregan a ese amor tan tierno y puro que sienten los dos.
Pasa un mes y siguen disfrutando de estar juntos de sus encuentros amorosos, pero llega el momento más triste para ambos la despedida Remigio se sentía tan defraudado que lo despidió en su casa, pero su abuela y Valentina y su mamá si lo acompañaron a la estación del tren, ellas consolaron a Valentina que lloro tanto no solo en ese momento, sino un largo tiempo.
Despedida
Valentina te amo con toda mi alma, pero yo no quiero quedarme en este pueblo quiero otra vida para mí, pero no puedo ser egoísta y alejarte de tu familia, pero me gustaría llevarte conmigo, pero por el momento no puedo, pero recuerda siempre que te amo y toda mi vida te voy a amar, esas fueron las últimas palabras que le dijo Alexander a Valentina. Luego subió al tren y desde la ventanilla le tiró un beso y esa fue la última vez que se vieron.
Alexander se marchó a estudiar en la universidad.
Pasaban los días y Valentina parecía un alma en pena, no quería comer, solo lloraba porque lo extraña mucho y cada vez se sentía más vacía más triste.
Remigio al ver a Valentina tan triste, lo maldecía a Alexander por ella y porque se sintió defraudado y abandonado por él, se había hecho muchas ilusiones en su interior.
Ya pasaron dos meses y no tenían noticias de Alexander.
Valentina no se recuperaba de esta separación, al contrario, cada día se sentía peor ya casi ni comía, hasta que un día su madre fue ver porque era el medio día y aún no se levantaba y no la pudo despertar, ella está desvanecida en la cama, llama al médico del pueblo y a su esposo.
La llevaron urgente al hospital porque sufrió una descompensación y se encuentra deshidratada y desnutrida y eso hizo que se desvaneciera.
Mientras le hacen los estudios está siendo hidratada por un suero.
En el hospital están sus padres y la abuela de Alexander que la quiere como a su propio nieto, todos están muy preocupados por su salud.