—Mira que eres torpe —dice Matt, sujetándola por el codo mientras bajan las escaleras. Alicia aprieta los dientes. A la final tuvo que llamarlo para que fuera a su rescate. —Hice lo que tenía que hacer —murmura—. Fingí estar borracha. ¿Qué iba a saber yo que esto iba a terminar así? —No hace falta que finjas ser torpe —responde él sin mirarla—. Eso lo tienes natural. —Encantador. Llegan a la planta baja. La música sigue atronando, la gente bebe como si el mundo fuera a acabarse esa misma noche y no hay ni rastro de Seiran. La fiesta, lejos de calmarse, recién empieza a sudar. Matt la lleva hasta un rincón donde Alfred está recostado contra la barra, girando un vaso de whisky como si fuera parte del decorado. Apenas los ve, alza la vista y niega con la cabeza, decepcionado, pero no so

