Capítulo decimosexto Tan solo un gran castillo de fuegos artificiales en el cielo Los tetramir se dirigieron al refugio sur donde se encontraban los civiles provenientes de la capital. Veis se había alojado allí. Tenía el Tersal con él. El refugio estaba situado bajo tierra, enteramente excavado bajo un parque de la ciudad, para camuflarlo y evitar que fuera bombardeado, dada la falta de edificios en el exterior. La entrada estaba camuflada en una cavidad natural creada por el desnivel del terreno y cubierta por arbustos de diversa índole. A la entrada, un guardia se encargaba de que nadie aprovechara el momento para crear un mercado n***o de alimentos y de que no se produjeran peleas durante el reparto de la comida y evitar así que los más fuertes la acaparasen. —Buscamos a un anic l

