Deseos y torura

1348 Palabras
Apenas terminar el receso, Everest fue a su casillero para buscar su móvil. Ahora estaba seguro de no haberlo dejado en el aula y si en casa no había rastro de él, lo más probable era que lo hubiera dejado en su casillero. Antes de ir a su aula llegó al pasillo donde se encontraba su rincón de metal. Al abrirlo, revolvió los viejos papeles y nada. Su móvil estaba desaparecido. —¿Everest? — Lo llamó Elle, la pelinegra, al verlo pálido. — ¿Pasa algo? Everest salió de su trance y negó, todavía nervioso. Caminó junto a su amiga hacia sus aulas sin dejar de pensar qué mierda había ocurrido. Sacó su otro móvil y entró a la app que había instalado por si llegaba a pasar una mierda así. Tardó unos segundo respondiendo todas las preguntas de seguridad que había puesto. Entonces se comenzó a rastrear a sí mismo. El teléfono hizo un pequeño ruidito, entonces vio la localización en tiempo real. El teléfono que le faltaba estaba en la puta escuela. Capítulo IV: Deseos y tortura. Faltaban tres semanas, seis días, diez horas y cuarenta y dos minutos para que todo acabara. Elliot suspiró mientras escuchaba la clase. Las pastillas que había robado durarían quizás un par de días más. Suponiendo que Perxita comprase el teléfono, una caja entera de pastillas duraba quince días. ¿Quizás debería vender un poco más caro el móvil de aquél hijo de puta? A todo esto ¿por qué tenía un segundo móvil? Quizás había comprado uno nuevo y aún no terminaba de pasar todo a su nuevo teléfono. Desbloqueó el teléfono y vio el protector de pantalla genérico. ¿Tan frío era que ni había cambiado la imagen? Abrió la galería para saber qué clase de imágenes descargaba, la carpeta estaba completamente vacía. Salió a la pantalla principal con una cara de confusión. Ahora que lo notaba, no tenía ni una sola aplicación normal instalada. ¿Quizás había robado el teléfono nuevo? ¡Ja! Pobre desgraciado. Estaba a punto de salir cuando vio una aplicación con un icono n***o, no reconocía de nada la aplicación y por curiosidad la abrió. ¿Patrón? Volvió a poner el mismo y abrió. ¿En serio era tan idiota para dejar el mismo patrón en todas partes? Cuando abrió pudo ver que en la primera apariencia, era una aplicación de cuentas, veía los ingresos de Everest. Eran esporádicos y variantes. A veces recibía unos $200, a veces $50. ¿Tenía un trabajo? La aplicación tenía otra función, un chat anónimo. Alzó una ceja. Abrió una de las bandejas y vio foto muy... explícitas. No tardó nada en apagar el teléfono con nervios. Apenas había visto un torso desnudo ¿era de Everest? Se aseguró de que todos estaban distraídos en clase y volvió a abrir el móvil con cuidado. El mensaje, una foto en ropa interior, había sido enviado por Everest sin duda alguna, quien lo recibía tenía el nombre de "Cliente". ¡Mierda! ¡¿Acaso todos en esa puta escuela eran pervertidos?! De reojo miró a Ivan que tomaba notas de clase como cualquier otro día ¿cuánto tiempo llevaría escondiendo su relación con el profesor de artes? Abrió otros mensajes y en uno realmente vio el rostro de Everest, la foto se la habría sacado él mismo, mostraba su cuerpo casi desnudo y su ropa interior abultada. Joder. Era un puto alivio que estuviera tomando los calmantes de la enfermería, de lo contrario, podría haber empezado a ponerse nervioso. Sacó su termo de la mochila y le dio un gran sorbo, ¿por qué de pronto sentía tanto puto calor? Si los mensajes eran enviados a "clientes", ¿eso significaba que Everest se... vendía? ¿...En el sentido sexual...? Mentía si pensaba que Everest no estaba en un perfecto estado físico, pero no entendía por completo. Se ponía nervioso siquiera de pensar en todo aquello, era realmente incómodo. La campana sonó y recogió sus cosas, cuando salieron todos, él salió pero no sin antes de ver el bote de basura. Vio el cigarro que había tirado encima de papeles, entonces decidió recogerlo de nuevo. Everest tenía 18, él mismo lo había dicho, así que no era ilegal. Que hiciera con su cuerpo lo que quisiera, ¿no? Al llegar a casa, corrió a su habitación, ignorando a sus padres que discutían en la sala. Él abrió una ventana y buscó el encendedor que le había robado a su padre hacía unos días ya. Originalmente pensó en quemar alguna cosa pero fumar tampoco parecía una horrible idea. El problema era que no tenía puta idea de cómo fumar. En su teléfono buscó "cómo se fuma" y leyó los pasos en una página estúpida. Se puso el cigarrillo en la boca y siguió las instrucciones, inhaló el aire y sintió que le quemaba la garganta. —¡Mierda! — Soltó entre quejidos y toz. Mierda, no iba a poder, pero... con su móvil, abrió la cámara y se puso delante de su espejo, se sentó en el suelo con el cigarrillo entre los dedos y tomó una foto. ¡Se veía como un puto amo! ¿Por eso a la gente le gustaba tanto fumar? Corrió a su clóset y se cambió de ropa rápidamente a ropas puramente negras. Entonces tomó otra foto y otra, y otra, y otra... ¡¿y si se tomaba una foto con el móvil carísimo?! Juguetón, abrió la cámara y se tomó un par de fotos, mierda, se veía increíble, atractivo. Aunque joder, si el móvil de Everest no tenía ninguna aplicación de mensajes normales, no podría enviarse una foto. Vinculó su móvil con el bluetooth y se envió las fotos, luego las borró del móvil de Everest. Escuchó fuera la camioneta de su padre encender y arrancar, entonces notó el silencio de su casa. Sus dos padres se habían ido. Exhaló cansado y se quitó la ropa que había usado para fotos. Toda aquella ropa le quedaba de puta madre, pero jamás la usaría en público. Guardó su cambio y se puso otro, un suéter y pants. Era solitario los días así... y ahora que no tenía la seguridad de poder comprar otra caja de pastillas, tenía que tomar sólo una hasta pastilla diaria que tuviera una caja nueva, eso claro, era horrible porque el efecto era menor. Como si buscara meterse con el puto diablo, abrió la aplicación extraña del móvil robado, leyó las conversaciones detenidamente. CLIENTE estoy ansioso de verte joder......... YO podemos vernos mañana por la noche ¿a las seis estás disponible? CLIENTE las cosas que quiero hacer contigo....... puedes darme un adelanto? solo un poquito......... Seguido se encontraba la foto de Everest semidesnudo... mierda. Elliot sintió que le incomodaba su entrepierna. CLIENTE no puedo esperar a verte...... las cosas que haces con tu boca...... joder, me pones duro con una puta foto Elliot metió su mano en su pants, acariciando su m*****o levemente. CLIENTE quiero que me lo metas, coño no puedes venir ahora? Elliot se puso de lado para que el móvil no se le fuera a caer encima de la puta cara como a un retrasado. YO haré todo lo que quieras pero mañana hoy estaré ocupado Elliot se masturbó, tomando un ritmo rápido y cerró los ojos. La idea de que ese tipo, con una personalidad de mierda, tuviese esa clase de interacción... sintió que su líquido preseminal comenzaba a desbordarse. Con esa voz tan gruesa que cargaba y ese cuerpo... mierda. Elliot se mordió el labio inferior mientras se corría. Apenas terminar, recobró aire y fue al baño, se limpió la mano y entonces tomó una navaja. Faltaban tres semanas, seis días, dos horas y doce minutos para que su tortura acabara. Bajó su prenda inferior y con la vieja navaja ligeramente oxidada, hizo un corte en su muslo, apretando los dientes por el ardor que le provocaba. Tomó papel higiénico y lo presionó contra la herida para no manchar la ropa y volvió a subir su pants. Entonces volvió a su habitación.
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