Elliot miró a su último compañero, Griffin, exponer su trabajo. Sus nervios volaron cuando Madeleine lo miró expectante de su participación. —¿Vas a venir al frente? Elliot negó con la cabeza. La campana sonó y todos salieron sin esperar la indicación de la profesora. Elliot guardó sus cosas lentamente. Madeleine se puso de pie y fue a recoger sus cosas. El castaño sintió tristeza, quería mostrarle lo que había hecho pero decirlo delante de todo el mundo era vergonzoso. Suspiró y abrió su lienzo. —Vale, chiquillo — dijo Madeleine desde su escritorio —. ¿Por qué no lo traes acá? Elliot se colgó la mochila y le llevó el trabajo a Madeleine, la profesora sonrió y miró a su alumno con orgullo. —Honestamente creo que eres el único que puede tener una nota alta, Elliot. Capítulo XI: Todo u

