Eran las siete de la mañana, la primera campana de la escuela sonó, Everest no entró al edificio. Se fumaba tranquilamente un cigarrillo, mientras parecía perder la paciencia. A los pocos minutos, un auto n***o se estacionó delante de la escuela y de él bajo Elliot apurando, diciéndole un adiós a su madre y corriendo dentro. —¡¿Por qué coño tardaste tanto en llegar, anormal?! —Buenos días para usted también — respondió Elliot irónico. —¡Artes es mi primera clase y te tardaste una puta eternidad! —Desperté tarde, lo siento — dijo Elliot buscando en su mochila el lienzo que había hecho. —Vamos a llegar tarde, joder. —¡Toma, joder! ¡Pero cállate de una puta vez! — Dijo Elliot dándole el papel a Everest y rápidamente el mayor se apresuró a correr a su aula. Capítulo X: Como yo te veo.

