–Buenas tardes, señor, llegué a esta hora porque ya estaba cerca el almuerzo y prefería hacerlo antes de entrar. Le dije todo eso en cuanto entré a su oficina después del almuerzo, cerca de la una. –No tienes por qué excusarte, Ema, fui yo quien interrumpió tu cita, ¿cómo te fue? –Estaba sentado en su escritorio leyendo unos documentos y ahora me prestaba atención a mí, recordé lo que dijera Fernando sobre que era un bombón, y si, ahora mismo me sonreía y lucía muy atractivo. –Bien, me fue muy bien, la bebé y yo estamos bien. –Me alegra, ¿te dieron foto de la bebé? –Se arregló la corbata amarilla con rayas negras y percibí que me detallaba. –¿Se refiere al eco? Si, lo tengo en mi bolso. –¿Puedo verlo? –Curioso. –Sí, claro. –Salí a prisa de su oficina y fui hasta mi escritorio, busqu

