–Ustedes vinieron vestidos... –Le comenté una vez arrancamos en su carro, pequeño, cómodo, color rojo, perfumado, casi nuevo. –¿Cómo? –Me preguntó sosteniendo el volante mientras recorríamos las calles. –Hasta Erika viene vestida de n***o. –Solo él y yo íbamos en ese carro. Gilmar se fue con un abogado nuevo y Erika en su carro. La decisión no la tomó nadie, simplemente cada quien caminó, se subió y aquí estaba yo, por supuesto, con mi jefe. –Y yo tengo este tonto color rosa, no sé, creo que debí pregunta. –No, claro que no, Ema. ¡Estás perfecta! –Me dijo con una sonrisa, mostrando sus pequeños dientes perfectamente alineados. –es un coctel, el color es perfecto para la hora, nosotros porque, no sé, somos abogados y estamos obligados a ir de traje o la costumbre de vestir como si fuésem

