Dulce bocado

1574 Palabras

La señora Jacqueline, mi jefa, es de esas personas puntuales, que casi abren las puertas de los salones de las fiestas a las que asiste. Yo estaba listo a las 2 y bajé para ir con ella, manejando su Toyota del año. Impregnado de su perfume dulce y de su pintura de labio en la mejilla cuando me recibió en el negocio. Hacía yo, más que de delivery, ahora de encargado, de llevar los libros y asignar las compras. Me mantenía ocupado y estaba ganando dinero. No escatimaban en premiarme tras otra responsabilidad cumplida. Por eso la vi cuando llegó. Al momento de nosotros entrar habían unas cuantas personas, pero cuando ella llegó ya el salón estaba un poco lleno y yo me ubiqué en el medio del salón, con un vaso de jugo de mango helado que me pusiera en la mano la señora Jacqueline, para ver

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