–¿Cómo está Ema? –Me preguntó cuándo me vio salir. –¿En que estabas pensando? Ema está embarazada. –Lo encaré en la sala de espera de la clínica. –Mira Fernando... –Puso su mano como barrera. –sé que Ema está embarazada y no haría nada para que estuviera mal. –¡Pues lo hiciste! –Evitaba alterarse pero no lo estaba consiguiendo. –Pudo ser peor para Ema, estaban muy lejos de la clínica. –Ema está embarazada no enferma, no podía adivinar que se sentiría así. ¿Ya le dijeron que fue? –Unos malditos maníes que comió sin parar, junto con muchas cosas más. –¿Los maníes? Si, bueno, comió muchos. –Quedó pensativo. –¿Cuándo podré pasar a verla? –No vas a pasar a verla. Claro que no. –No me iré de aquí sin ver a Ema, ella estaba conmigo y se sintió mal a mi lado. –Eso ya lo sabemos todos. –Lo

