Si Ema fuese una de esas que publica, postea todo lo que hace, yo fácilmente sabría que hace justo ahora. Lo cual me convierte en un instigador debido a que ella desconoce lo que yo hago y las veces que he querido ponerla al tanto, debido a su desconfianza razonable, no ha querido saberlo. Casualmente, y como si pretendiera volverme loco, Vanesa llevaba rato escribiéndome y quedé en ir a verla más tarde. Seguramente su papá le había contado y ella necesitaba explicaciones. Todos necesitan explicaciones. –Fernando, Fernando. –Escuché que me hablaban, yo estaba sentado en una de las cajas, detrás del mostrador, ordenando unas facturas. Miré a la señora Jacqueline que golpeaba el mostrador. –¿Qué piensas? –Saco cuentas, no pienso. –Le dije prestándole atención. –Necesitamos la llave de la

