—¿Otra vez? —Exclamó Oscar, haciendo una mueca cuando vio la tragedia en su camisa y luego usando el mismo pañal para tratar de limpiarse. —¡Maldición, David! —No pelees con el pobre, es solo un poco de asquerosidad en tu hombro. —Suspiró, pero luego mostró una gran sonrisa al verme. —Ah, Dios mío, hola. La casa se llenó de repente. —Hola. —La saludé, un poco tímida. —Soy Maya. —¡Hola! —Contestó, enérgicamente. —Soy Silvia, madre de Yeri, Tomy y David. Sonreí, tímidamente. —¿Eres la novia de Corny? —Preguntó señalando al hombre a mi lado que seguía acariciándome. —Silvia, por el amor de Dios, es Maya. —Oscar corrigió con un tono levemente sospechoso, sacudiendo al bebé. ¿No le vomitará encima si hace eso de nuevo? —Maya de Ares. —¡Maya de Ares! —Exclamó, pareciendo recordar de repen

