Sofía estaba recostada en el marco de madera color caoba mientras oía la absurda, pero chistosa discusión entre su querido esposo y su mejor amigo. Negaba con la cabeza sin poder creer las palabras que salían de cada uno, era como sí fueran los tres chiflados, con la diferencia que el acompañante que faltaba había poseído a Albert, y con eso intensificado sus locuras. —¡Eres el hombre mas narcisista que he conocido, egoísta, estúpido y…!—La cara de Albert estaba tan roja que parecía una olla de presión a punto de estallar. Alejandro rodó los ojos al escuchar todos sus reclamos, él estaba ahí, estaba vivo y su gran amigo en vez de abrazarlo o simplemente darle la bienvenida, lo que había hecho desde que llegó era insultarlo de distintas maneras. —Dejaste de buscarme, así que no vengas co

