Capitulo 23

2096 Palabras

—Tienes los ojos rojos, ¿acaso estuviste llorando? ¿Por una mujer? —preguntó Albert al pie de la oficina de Alejandro. Lombardi había llegado tarde esa mañana a su trabajo, así que Albert se preocupó un poco, ya que Ale era un hombre obsesionado, puntual y extremista con sus empresas. Dejo soltar todo el aire que estaba conteniendo cómo si fuera un gran peso de encima que salía de sus hombros, y luego se puso de pie, para mirar el ventanal que daba a su oficina, era algo que le gustaba hacer: mirar desde las alturas le brindaba paz cuando estaba dolido, triste o estresado. —Acabo de darme cuenta de algo, algo que cambia mi vida —su voz se quebró de manera dolorosa. Albert miró a Alejandro, sabía muy bien cuándo algo no andaba nada bien. Sus hombros estaban encorvados, cayendo todo su p

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