Capítulo 52

1054 Palabras

El aire en la celda era denso. Vicenzo estaba sentado en la oscuridad, con la mirada fija en la pared. Su gente no tardaría en actuar. No podía quedarse ahí. No cuando Greta estaba afuera, sola, con su hijo… y bajo el asedio de la Ndrangheta y de la policía. La cerradura de la celda hizo un leve clic. No se movió hasta que la puerta se abrió. Uno de sus hombres asomó la cabeza. —Vamos, jefe. Sin vacilar, Vicenzo se levantó y salió en silencio. Había cosas que debían resolverse. Y Greta estaba en el centro de todo. [...] La noche había caído sobre la ciudad. Greta, agotada después del interrogatorio, había conseguido una habitación en un hotel discreto. Se sentó en la cama con el bebé en brazos, acariciándole el cabello suave mientras intentaba calmarse. Pero entonces, una sombra cruzó

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