… Apenas salíamos de casa, comenzamos a pasar mucho tiempo en nuestra cama. Nuestro apetito disminuía poco a poco y mamá concluyó que estábamos deprimidas por el viaje de los hombres de nuestra familia junto a nuestro adorable novio. ¡J*der, todos ellos son demasiado talentosos y excelentes jugadores de fútbol americano! Por lo cual, no era la primera vez que participaban en esa clase de viajes y, por muy cliché que parezca, si nuestro perfecto y sexy novio, en ese momento, era el Quarterback y capitán del equipo del instituto. Éramos la chica más odiada y afortunada del planeta.
Tenía en claro que era una gran oportunidad para cada uno de ellos y por lo tanto papá como Zayn (nuestro hermano mayor), los estaban apoyando. Por lo cual, no estaba deprimida, como mamá dedujo, simplemente presentía que algo no estaba bien. El llamado sexto sentido femenino es mucho más real de lo que imaginamos. El efecto colateral de estar muriendo llegó antes de darnos cuenta de ello.
Nuestra perfecta vida se desmoronó día a día. ELA no tardó en hacer notar su existencia. La debilidad afectó primero los brazos, continuó con las piernas. Hice lo posible por estabilizar mis emociones que se volvían un caos. El miedo de desaparecer, lo que ocurriría y lo mucho que haría sufrir a todos los que amaba me atormentaban día a día. Las horas de tormento solo crecían mientras intentaba fingir que no ocurriría lo peor al final y que podía mantener mi farsa. Perder gradualmente la capacidad de respirar o deglutir fue lo más doloroso. A medida que la enfermedad empeoraba, más grupos musculares desarrollaban problemas.
ELA no afectaba los sentidos (vista, olfato, gusto, oído y tacto). La mayoría de las personas es capaz de pensar que lo hace normalmente, aunque si una pequeña cantidad puede presentar demencia, lo que provoca problemas con la memoria. Si nosotras pertenecemos a ese selecto grupo, ese día que me vi perdida en el centro comercial lo comprendí: no podía quedarme. No era capaz de despedirme adecuadamente de las personas que formaban parte de mi corazón. No estoy orgullosa de mis actos, pero sí me sentía en paz al saber que si llegaba a morir, lo haría lejos de todos, deseando que la noticia nunca llegue a ellos. Esperando que mi mentira durara para siempre.
Allysa, toma una bocanada de aire y no te olvides de respirar.
No había notado que ya no entraba aire en mis pulmones. Sentía un gran nudo en mi abdomen y no estaba segura de lo que debía sentir. El papel entre mis manos se humedecía poco a poco. Incliné mi rostro para que Judah no lo notara, aunque tenía en claro que era imposible.
“No haré nada que tú no quieras, Allysa. No tengo idea de lo que escribiste, pero todo estará bien. Estoy contigo”, su voz grave fueron suaves olas en mis oídos que ayudaron a disminuir la opresión sobre mi pecho. “Si no quieres que te observe llorar, no lo haré. No tienes necesidad de esconderte”.
“Gracias, otra vez”. Bajé la mirada, no fui lo suficientemente valiente para observarlo directamente. Continué:
No nacimos ni fuimos criadas en una familia promedio; nuestra familia no es sencilla. En realidad es bastante animada, pero no es el momento de continuar hablándote de ella.
Allysa, preparé este diario de bitácoras para enmendar nuestros errores y no olvidar quiénes alguna vez fuimos, a quiénes amamos y dejamos atrás. Adoramos las estrellas, siempre nos han traído paz. En este vasto universo, ellas son las que nos unen, no importa la distancia, ellas brillan para todos. En el mismo día, lugar, momento, horas, minutos y segundos.
Todo estará bien y es el momento de que recibas la primera bitácora, La constelación de Orión:
Representa al máximo cazador de la Grecia Antigua, visible como un guerrero que sostiene su arma y su escudo. Dicho cazador era el protagonista de numerosos mitos griegos, en algunos de los cuales era el perseguidor de las pléyades, las hijas del titán Atlas. Esta constelación es visible tanto desde el hemisferio norte como el sur, y es reconocible por las tres estrellas cercanas que conforman su cinturón. En total, Orión consta de 204 estrellas, de las cuales Rigel (beta orionis) es la principal y más brillante.
Es una constelación muy feroz y confiable, bastante egocéntrica a mi parecer. Estoy segura de que lo has entendido. ¿No es así, Allysa?
Judah.
Judah Anderson representa la constelación de Orión en el cielo. Cuando la observo, no puedo evitar pensar en él. Nunca jamás soñé con mirar esa brillante constelación y que mi primer pensamiento fuera él. Debo reconocer que nuestro comienzo fue el peor de todos. Al verlo, solo podía pensar en que era el tipo más egocéntrico, patán y mujeriego del universo. Tenía material para hacerlo y podría decir que nuestra relación comenzó con el odio a primera vista. Era el mejor amigo de nuestro novio y un gran amigo de nuestros hermanos.
No podíamos compartir más de tres palabras o comenzaríamos una absurda discusión que ninguno estaba dispuesto a perder. Ninguno cedería ni una yarda.
El bastardo nos apodó como arpía y, en consideración, comencé a llamarlo gilipollas de la cuarta enmienda. En el Instituto, Judah era el típico chico malo que toda la población femenina desea en su cama y vaya que lo hacían.
Cuando puse en marcha nuestro plan, jamás tuve en consideración una variante llamada Judah Anderson. Mi molesto enemigo fue el único que no se tragó mi set y quien nos ayudará.
Él se unió forzosamente a mi plan egoísta; le debemos mucho más de lo que imaginas. A partir de aquí, no temas avanzar junto a Judah. Su mano nos sostuvo cuando el mundo intentó aplastarnos. Desconfía del mundo, pero no de la boca venenosa de Judah. Sobre todo, debemos protegerlo. Ha sacrificado mucho más de lo que somos dignas.
Miro el perfil de Judah Anderson con una mezcla de sentimientos. ¿Qué se supone que debo hacer ahora?
Constelación de Orión. Eres un tipo sorprendentemente brillante, Judah Anderson.