“¿Cómo te llamas?”, me preguntó Hazel, sosteniendo su pluma mientras continuaba tomando notas. Ni siquiera había dicho una palabra aún.
“Doctora Hazel, nos conocemos hace varios meses, ¿verdad? Nos vemos de lunes a viernes religiosamente a las 4 p.m. Estoy segura de que usted conoce mi nombre”, lancé una especie de bufido al final para que identificara mi clara insatisfacción.
“Tienes razón, como el hecho de que soy tu doctora y debo repetirte por novena vez, ¿tal vez? Que esta es una pregunta de rutina que debo hacer y tú, como paciente, debes responder”.
“Corrección, es la décima vez”, le comenté. Ella me dedicó una mala mirada antes de continuar escribiendo. Ella me está poniendo de los nervios.
“¿Podemos saltar a otra de las tantas preguntas repetidas que hará?”
Con una gran sonrisa respondió: “No. ¿Nombre?”
“Allysa Poole”.
“¿Edad?”
Me crucé de brazos. “18 años”.
“¿Dónde vives?”
De nuevo la maldita pregunta. Tengo que soportarlo con los dientes apretados. “No lo sé. Si fuera tan amable de compartir esa información, lo sabría y no tendría que responder siempre lo mismo. Pero si le puedo brindar los datos actualizados: Charitépl. 1”.
“Esa es la dirección del hospital, así que no es válida”.
“Desde que abrí mis ojos, estoy en este lugar y mis recuerdos se han acumulado desde ese día. Lo único que conozco es el hospital Charity. Ni siquiera tenía en claro mi nombre hasta que el doctor August lo compartió conmigo, al igual que mi edad”.
Hazel levantó una ceja y continuó escribiendo. Quiero sujetar su agenda y tirarla por el drenaje. Me levanté del maldito sillón, dispuesta a irme con la poca dignidad que me queda.
“Allysa, si cruzas esa puerta, te aseguro que no solo me verás religiosamente de lunes a viernes a las 4 p.m., también lo harás los sábados y domingos a las 10 a.m a 11:30 a.m”.
La miré con horror. “¿No tiene una vida fuera de aquí?”, no sé, tal vez como una persona normal. Ella no parece estar enferma. ¿Por qué trabajar también los domingos?
“Soy doctora”.
“Y humana”, continuó la frase. “¿Su novio volvió a terminarla?”, le pregunté, regresando a mi asiento muy interesada. Bety y Mónica me contaron el chisme a la mitad. Lo mejor será escuchar la verdad desde la fuente, ¿no?
“Definitivamente quieres participar en las nuevas sesiones”.
¡Claro que no! “Hazel, no seamos inflexibles. Nos vemos seguido, nuestra confianza creció lo suficiente como para que en tu agenda me programes como la molesta mocosa”.
“¿Cómo lo sabes?”
“Viviendo en el hospital, todos sabemos cosas”, le expliqué y ella suspiró.
“Terminé yo con el bastardo esta vez, no tienes razón. Continuemos con la sesión”.
¿La engañó o no? Si le pregunto, estoy segura de que me obligará a venir los sábados y domingos también. Ser o no ser, esa es la cuestión, dijo Shakespeare.
“¿Qué puedes decirme de tu familia?”
De vuelta el burro al trigo. “Desde la primera sesión dejé en claro que no tengo idea de nada más allá de todo lo que he aprendido aquí. Regresando al tema de su novio bastardo…”
“La sesión termina aquí”.
“¡¿Qué?!”
“Dejaste en claro cuáles serán tus respuestas y yo tampoco estoy de humor para seguir con esta sesión y sé que solo intentarás obtener información de mi vida amorosa”.
“Estás siendo poco ética, doctora”.
“Le notifiqué a August, está en camino, tiene el informe de la sesión de hoy en sus manos. Sé una buena chica y no como tú, espéralo pacientemente”.
Soy una excelente chica, así que tendré misericordia de la mujer de 40 años con el corazón roto. Ella de todas formas es bastante guapa, conseguirá a un buen partido pronto.
Me recosté analizando la vida que conocía desde que abrí mis ojos en este lugar: y solo había sido basada en pinchazos, operaciones y envenenamiento con distintos tratamientos experimentales, y todavía seguían haciéndolo. Según August, aún no existe una cura y solo se podría retrasar para que continuara avanzando y destruyendo mi cuerpo como organos.
Esclerosis lateral amiotrófica (ELA), es mi diagnóstico. La esclerosis lateral amiotrófica o ELA, es una enfermedad de las neuronas en el cerebro, el tronco cerebral y la médula espinal que controlan el movimiento de los músculos voluntarios. Afecta aproximadamente a 5 de cada 100,000 personas en todo el mundo y yo fui la afortunada entre tantos. Las células nerviosas (neuronas) motoras se desgastan o mueren y ya no pueden enviar mensajes a los músculos. Con el tiempo, esto lleva a debilitamiento muscular, espasmos e incapacidad para mover los brazos, las piernas y el cuerpo.
La afección empeora lentamente. Cuando los músculos en la zona torácica dejan de trabajar, se vuelve difícil o casi imposible respirar. Hay un medicamento experimental que hace que no te asuste tanto el hecho de no poder respirar, a través de una cánula me llenaban las venas de ese medicamento.
Ahogarse es bastante desagradable. Te sientes impotente y que en el siguiente segundo morirás, extrañamente a pesar de todo, no deseaba morir y creo que es lo más frecuente en estos casos, ya que estoy obligada a ver a Hazel de lunes a viernes, no puedo negar que hacen todo lo posible porque sigamos respirando y no intentemos hacer lo contrario.
“August”, muevo energéticamente mi mano en modo de saludo.
“Allysa”, notó un tono de reproche en su voz. “La doctora Hazel se encerró en el baño y dicen que está llorando”.
“Entonces fue su novio infiel quien la terminó. Bet me debe entregar su postre esta noche”.
“Allysa”.
“August, ambos sabemos que no es mi responsabilidad que el ex novio de Hazel sea un bastardo infiel”.
“¿Puedes evitar el tema cuando la veas?”, sugiere mientras se sienta en el lugar que había ocupado Hazel momentos atrás.
“En la próxima sesión lo haré”, me comprometí levantando mi mano derecha en forma de promesa.
“No habrá próxima sesión”.
“Oh, ¿quién será mi nuevo terapeuta? Escuché que Tim es excelente”. Como muy, muy apuesto.
“No habrá más sesiones con ningún terapeuta”.
“¿Por qué? Soy una persona muy agradable, todo lo que escribió Hazel en ese informe es falso. Ni siquiera abrí la boca y ya había escrito dos páginas”.
“Allysa, Hazel dijo que estás en perfectas condiciones”.
“Lo sabía”, me disculpé interiormente con Hazel por maldecirla en mi cabeza.
“Me comuniqué con tu hermano. Vendrá por ti mañana”.
“¿Es una broma? Tengo ELA, no hace mucho llevaba un carrito con un tanque de oxígeno conmigo. ¿Alta? ¿Seguro que Hazel no me calumnió?”, sabía que no le agradaba a esa mujer y que ella no era confiable.
“Allysa, hace dos meses que ya no lo cargas, tus pulmones milagrosamente funcionan nuevamente con regularidad”.
“¿Regularidad?”, inquiero enseñándole los dos aparatos que cargó.
“Tus pulmones estaban fallando, funcionaban con un 20% de su capacidad total, se recuperaron en un milagroso 75%. Al igual que tus piernas”.
“Era divertido competir en sillas de ruedas”. Recuerdo divertida. August sacude su cabeza impotente.
“Escuché que anoche le ganaste a Leonard la última competencia”.
“Ya no tienen ética los perdedores, si lo sabe Betty no me dará doble postre, August en honor a nuestra amistad, por favor”.
“No le diré nada, al menos yo no lo haré”, en otras palabras depende de mi suerte si ella obtiene esa información. No volveré a confiar en ese chico. Un gran suspiro escapa de los labios de mi adorable doctor, es un viejecillo intrigante con un humor genial.
Escuché de Betty que debía jubilarse hace 5 años, pero él no lo hizo porque quiere seguir salvando a las personas. “Eres un milagro Allysa, Jesús vio algo especial en ti, no es la primera que tengo el honor de ver un milagro que la ciencia jamás podrá explicar”.
“Tengo esclerosis lateral amiotrófica, no me parece divertido su chiste. Se negó a darme información de mi familia, tengo en claro que debo ser una niña huérfana, si hubiera tenido familia o siquiera un hermano no hubiera estado sola por meses en este lugar”.
“Quieras o no eres un milagro Allysa, estuviste por meses sola en este lugar porque fue tu decisión, tu hermano no se apartaba un segundo de ti. Mañana podrás aclarar todas tus dudas, tu cuerpo está produciendo nuevamente distintas células que creímos extintas, tus valores se están estableciendo aún así mañana volveremos a repetir todos los estudios y quiero verte una vez cada 3 meses a partir de ahora”.
¿Hermano? ¿Mi decisión? ¿Alta? ¿Puedo irme de este lugar?