Era un nuevo amanecer en Tequila Jalisco, Mónica abrió los ojos cuando los rayos del sol comenzaron a entrar por la ventana, había logrado conciliar el sueño después de que Carolina le diera un delicioso té de tila y un tranquilizante. Salió al balcón a admirar el campo, desde allí podía mirar los maravillosos e interminables ríos azules formados por el agave, respiró profundo cómo extrañaba el olor de su tierra, abajo el personal de servicio y la madre de Carolina preparaban un delicioso desayuno, el olor del café de olla llegaba hasta la recamara; sintió deseos de salir a cabalgar, hacía tanto tiempo que no lo hacía y siempre fue para ella una manera de relajarse cuando se encontraba en situaciones de estrés, pero esta vez lo necesitaba para pensar cómo iba a manejar la situación en que

