Angie Busca el palo de billar y el que lo levante contra mí me obliga a sujetar el arma que tomo entre las dos manos tirando del gatillo que le atraviesa el abdomen. Sigue de pie y disparo otra vez hasta que cae. —Muy bien —me centra Eiji tomando mi cara— ¿Lo ves? Es fácil no dejar que nadie te lastime. Yo no quiero que nadie te lastime, ni tu hermano, ni el rey, ni tu familia, nadie y si alguien quiere matarte tú lo acabas primero. Limpia mis lágrimas dándome un beso en la frente y me termina de embriagar para que los golpes no duelan tanto, pero yo termino llorando en el asiento trasero del auto mientras él me abraza. —Pronto será tan fácil como respirar —asegura—. Confía en mí, serás la asesina más grande de Europa. Asiento y él me empapa de su mundo. En la mañana desayunamos panqu

