¡Como le arruinaba el humor estar presente de aquel fastidioso de Fausto Abbey!, ¿Acaso creía que la conocía? ¿Por qué todo creían que ella era una especie de mimada? Es cierto que debe aparentar ser alguien que no es, sin embargo, Rossy tenía sus límites, debe obedecer las palabras de su padre, quien le había dejado en claro que, no debe mostrarse como verdaderamente era delante de sus hermanos, no importa que tanto los amara, debía hacer esto. ¿Por qué? Digamos que, ni la misma Rossy sabe la verdadera razón de esto, amaba a su padre y por eso le hacía caso, el golpe de gracia seria dado unos años más adelante, pero nada más. Mientras tanto, era mejor que Rossy aguardara con paciencia el plan que estaba organizando su padre, y del cual, ella no sabía, era la principal protagonista.
Rossy miraba cada persona que había en la fiesta, se topó con sus hermanos, quienes ahora estaban nuevamente acompañados, sus padres también estaban ahí, divirtiéndose, así que, ella decidido tomar algo de aire, por unos segundos y antes de salir hacia el balcón de la casa Felicce, Rossy ve el reloj en la pared, 8;30 de la noche, no era de extrañar que los adultos estuviera en su apogeo, las cosas se podrían buenas una vez llegase la hora de la madrugada, y mientras tanto, la cena se estaría sirviendo a todos, pero, Rossy no tenía hambre, por ahora, esperaría hasta más tarde para poder tomar algo de los apetecibles bocadillos y porciones de comida.
En aquella fiesta había mucha gente, demasiada para el gusto de Rossy, quien, forzó su camino con destino al balcón, al salir finalmente, ella se topa con un cielo sin luna, completamente adorando por las estrellas, y la suave y fría brisa de la noche, acaricia su mejilla, logrando que ella cierre los ojos, hasta que, siente una presencia a su lado, al darse cuenta, se topa con unos ojos azules que la hacen saltar un poco por la repentina apareció de su mejor amigo, quien solo puede levantar una ceja ante la reacción de Rossy, es cierto que Axel tenía la manía de aparecer sin siquiera emitir un solo sonido, pero, hasta cierto punto era divertido ver a su mejor amiga perder el control y por ende, hacer que aquella mascara de perfección desapareciera.
—¿Te asuste? —Es lo que pregunta el joven heredero alemán, logrando que Rossy le pegue un codazo, y esta muestra una ligera sonrisa. —Lo tomare como un sí. —Responde él. —Hace unos momentos vi que estabas bailando con Fausto Abbey, ¿De que estaban hablando para que te haga enojar? Le diste un fuerte pisotón. —Rossy pensó que nadie la estaba viendo cuando hizo esto, claramente se había equivocado.
—Abbey es muy desesperante, ¿No crees que he tenido más que suficiente con su presencia y lo mínimo que podía hacer era pisarlo? —Axel le da la razón a su amiga. —¿Tu dónde estabas? No te he visto desde hace un largo rato. —Pregunta ella, Axel ahora se encoje de hombros, el joven Kahler era alguien reservado y callado, la perfecta definición de tranquilidad, alguien a quien le gustaba mucho la soledad.
Y pensar que, antes de cumplir los 10 años, Axel era un niño alegre, que siempre sonreía, de manera diligente hacia sus clases y tenía pocas conversaciones con su padre, Únicamente cuando se tenía que tomar la foto familiar en cada cumpleaños de Axel, Johann, aprovechaba para decirle que creciera fuerte y sano, muchas personas dependían de él, mucho tiempo antes de siquiera nacer pero, cuando el primogénito de Johann llego a la edad de diez, fue cuando el principal enemigo de la casa Kahler, los Salvatore, atacaron bajo el oscuro manto de la noche, llevándose con ellos, la vida de la señora de la casa alemana. Y con ella, también se llevaron el brillo de los ojos de Axel, quien tuvo la desgracia de presenciar como uno de los hombres de Salvatore disparaba a su madre, quien, con resignación, acepto su muerte sin siquiera pelear, ¿para qué? Estaba acorralada, evitar su muerte era algo inútil ya, después de todo, e ignorando con todo el dolor de su corazón los gritos de su hijo que pedía que la salvaran de fondo, ella cerro los ojos y simplemente, se escuchó el disparo.
Desde ese momento, Axel se sentía bien estando en completa soledad, no deseaba amar a alguien que al final, lo dejaría, la idea de presenciar la muerte de alguien que fuera importante para él otra vez, era como estar en las sofocantes estadías del infierno. Pero, él no podía evitarlo, sin pedirlo, Rossy, apareció en su vida, asegurándole, que jamás, lo dejaría de lado, que nunca lo abandonaría, sus secretos, sueños y anhelos, eran compartidos por alguien más, quien, tenía que resignarse a la vida controlada por mayores, no importaba cuantas veces Axel trato de alejarse de Rossy, ella regresaba con bastante persistencia, no aceptando un “No” como respuesta de aquel callado joven.
—Detesto los lugares poblados de personas, no es importante que este ahí dentro, ellos han llegado para mirarte a ti. —Responde Axel con bastante calma, ambos ahora se encuentran recostado en el amplio balcón de la casa, en silencio, no pasa mucho antes de que Rossy recueste su cabeza del hombro de Axel quien, no dice nada ante este gesto y solo sirve de almohada para la cabeza de su amiga. —Estaba pensando…En el beso de la última vez. ¿Te sientes incomoda con eso que ocurrió? —Rossy se aleja rápido de Axel, ella no había sacado aquel tema por temor a que él, estuviera incomodo también. —Rossy se aleja rápido de Axel, ella no había sacado aquel tema por temor a que él, estuviera incomodo también.
—Deberías dejar de ser tan directo, a veces, es molesto. —Dice ella, las mismas cosquillas en su estómago aparecen, mientras observa el rostro estoico de su mejor amigo, a veces, la personalidad de Axel era un problema, este no veía que hubiera algo de malo en preguntar lo obvio, él odiaba quedarse con la duda, sobre todo cuando, no había dejado de pensar en aquello. Incluso esta mañana, antes del baile, Rossy se encontraba en su cama, mirando hacia el techo mientras la escena de aquel primer beso se repetía una y otra vez en su mente, luego, la señora de la casa Felicce, Viena, apareció para interrumpir sus pensamientos, por suerte.
Rossy empezó a sentirse nerviosa, ¿Por qué? No lo entiende, aun, por lo que trata de disimularlo.