Capitulo (7-1)

1294 Palabras
—¿Qué es lo que estas tramando, Abbey? —Rossy no puede ocultar el desagrado que siente hacia el hijo mayor de los Abbey, no es como que las cosas fueran fáciles tampoco, aquel joven hacia todo lo posible para ser desesperante, solo los gemelos Novicokv no se veían afectados por el arrogante comportamiento del joven, ya que, aquellos dos, eran más pesados a la hora de jugar “amistosamente” claro, esto solo lo hacían con el fin de molestar a Fausto, con Rossy y Axel ni siquiera lo intentaban. —Rossy no puede ocultar el desagrado que siente hacia el hijo mayor de los Abbey, no es como que las cosas fueran fáciles tampoco, aquel joven hacia todo lo posible para ser desesperante, solo los gemelos Novicokv no se veían afectados por el arrogante comportamiento del joven, ya que, aquellos dos, eran más pesados a la hora de jugar “amistosamente” claro, esto solo lo hacían con el fin de molestar a Fausto, con Rossy y Axel ni siquiera lo intentaban. —¿Acaso un elegante joven como yo, no puede bailar tranquilamente con una hermosa señorita como tú, Felicce? —Responde Fausto sin dejar de mostrar una sonrisa suficiente, al mismo tiempo en el que dan una vuelta, el vestido de Rossy se eleva un poco, haciendo que esto sea un hermoso y delicado movimiento. —No me mires así, solo quería estar cerca de ti, ¿Acaso eso es algo malo? —Rossy no se fía de las palabras de Fausto, claramente este estaba tramando algo, solo que no diría de que se estaba tratando. Saber que los Felicce tenían una única hija, era una oportunidad que los socios y aliados de la mafia italiana, no deberían dejar pasar, si querían un aliado más que asegurado a la hora de los duros enfrentamientos en cuestiones de; toma de territorios, ya sea en los negocios o en los que implicaban la muerte de los subordinados, bueno, tener a la casa Felicce como respaldo era algo que más de uno querría tener a su favor. Charlotte Abbey, madre de Fausto, le había dicho a su hijo mayor que usara aquellos encantos con tal de hacer que la chica Felicce cayera enamorada a sus pies, ¿Por qué no iba a hacerlo? Fausto tenía una pulcra piel blanca, ojos oscuros como un profundo abismo, y cabello n***o bien peinado hacia atrás, sin mencionar su excelente educación en conocimiento del mundo antiguo y modernos, artes, esgrima, tiro de armas, conocimiento y practica del tiro con arco, y por supuesto, tenía el carisma de su padre, sin olvidar la belleza heredada de su padre. ¿Eso no haría que cualquier muchacha se quedara completamente enamorada de él, el heredero directo del imperio Abbey? Por supuesto que sí, lo único que tenía que hacer Fausto era tener a la joven Felicce en la palma de su mano, se esperaba que Rossy tuviera el carácter de sus hermanos, al estar en una familia donde los principales integrantes eran hombres y que la única figura femenina de la joven era su madre, bueno, más de uno pensó que se toparían con una muchacha descuidada, mal educada y sobre todo, masculina, pero, contrario a todo pronóstico, se toparon con una hermosa joven, de facciones delicadas, belleza inigualable, la cual poseía exquisitos modales a la hora de hablar. Entonces, para todos, aquella chica seria como otras tantas que algún día, llegada la edad para preparar un compromiso, era un tesoro asegurado. No sería fácil, se esperaba que, para el futuro, la joven Felicce tenga muchos pretendientes que competirían por su mano en matrimonio, esto siendo organizado por el mayor de los hijos de Frederick; Alessandro, no todos los hombres que pidieran la mano de su hermanita tendrían la oportunidad de siquiera una cita, y como se trataba de una princesa con ocho hermanos, ella tendría que llevar una perfecta vida. Así es como lo había descrito Alessandro en su momento. Pero, la realidad que ocultaba Rossy era otra. —No me creas tonta, sabes que no me agradas. —Responde Rossy, el primer baile estaba a punto de terminar, y lo que mira la joven además de la molesta cara de Fausto, es la de sus hermanos mayores, quienes por supuesto, desean que aquella escena acabe rápido, ¿Por qué aquel mocoso la sostenía de la cintura? ¿Tenían que estar tan cerca? Eran unos de los tantos pensamientos que tenían los hermanos Felicce. —¿Y porque si se puede saber? Hasta donde sé, no te he hecho nada, Felicce. —Responde Fausto, no negara que la joven italiana es hermosa, tiene unos ojos que logran cautivar a cualquiera, pero, su comportamiento delante de los adultos era completamente distinto al que mostraba con personas de su edad, como él. —Aun así, no dejas de hacerme sentir curiosidad hacia ti. —Rossy rueda los ojos, ¿Se supone que trata de hacerse el amable ahora mismo? —¿Por dónde debería empezar? Eres arrogante, molesto, y no dejas de meterte en donde no te llaman. —En lugar de que el joven Abbey haga una mueca de desagrado o lo que sea, su sonrisa no hace más que crecer, haciendo que más de uno de los presentes se pregunte, que cosas estarían diciendo los dos jóvenes, no se sabe, solo ellos podían escucharse. Estas palabras no hieren en lo absoluto a Fausto, sabe que esto solo hace crecer su ego, esto significaba que aquella joven Felicce también lo ha estado observando, estudiando su personalidad, puede ser que incluso la chica este secretamente enamorada de él, pero, lo oculta tras una máscara de hostilidad —Eres bastante atenta para ver los defectos de los demás, pero, ¿Has notados los tuyos? —Rossy mira atenta a Fausto. —Te he estado observando desde lejos, haces una perfecta imagen de ti misma delante de los adultos, sin mencionar que tienes una personalidad mandona, te crees una princesa a la cual todos deben obedecer sin poner objeción, sin olvidar que, no dejas de juntarte con el aburrido de Kahler, te diré algo Rossy, las cosas serna mejor para ti, si decides ser parte de mi equipo. —Fausto le da a la joven otra vuelta. —Por cierto, bailas muy bien los valses, para ser italiana. —Esta señalación, hace que, de alguna manera, Fausto se sienta superior a Rossy, ¿Y cómo no? Este era bastante narcisista al respecto. Para el joven Abbey, no había nada más importante que él, después él, y luego, los demás, por supuesto que era así. —¿Te crees que en una posición lo suficientemente alta como para decirme con quien debo estar o no? —Rossy, que observa por segundos a los invitados de su padre, muestra una dulce sonrisa hacia Fausto. —No necesito estar en tu equipo y en el de nadie, además, si deseo comportarme de una manera con los adultos, es porque así lo quiero, ellos son importantes y merecen respeto, mientras que alguien como tú, me saca de mis casillas, tenemos la misma edad, Abbey, no te quieras hacer el mayor, conmigo. —Finalmente el baile termina, Rossy hace una pequeña reverencia ligeramente encorvada hacia Fausto y este por igual. —Casi lo olvido, no solo soy buena en los valses, también se flamenco. —Rossy da una vuelta sobre sí misma y en el acto le da un pisotón al pie derecho de Fausto, quien evita con todas sus fuerzas soltar un alarido de dolor. —Lo siento mucho, se me resbalo. —Rossy sonríe hacia el joven Abbey con dulzura, luego, se va sin esperar una respuesta de este, dejándolo con su dolor y agonía.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR