—Así que has venido, suponía que no te encontraría aquí, pero es encantador estar nuevamente en tu presencia, querida Rossy. — Stephan parece saborear su nombre, claro que ha visto a casi todos lo que llegaron, por eso no aparto su vista de la puerta, cuando ha visto la inconfundible cabellera roja de Rossy no dudo en acercarse, claro que, seguramente otros pensaban igual que él, acercarse a una hermosa mujer joven, la cual lucia elegante y hermosa, todo en uno. — Estas esplendida usando un vestido así, pero personalmente prefiero verte en toalla de baño. — Dice fantaseando con la idea de sumergirse en el interior de Rossy mientras están ambos en un sauna. Stephan cree plenamente como Rossy es la lujuria hecha mujer, algo tan simple como tomar de una delgada copa de champaña hace que luz

