William siguió alardeando ante los demás invitados, quienes lo escuchaban con cierta paciencia, halagados de que les dirigiera la palabra. Después del discurso oficial, Isabella anunció el inicio de la fiesta, que se abriría con el tradicional baile inaugural en el que ella sería la protagonista. Tomás pidió a Isabella que bajara del escenario, pues estaba previsto que George Soloman la invitara a bailar. El acuerdo ya había sido pactado entre ambas familias. Ana, al verla descender, se apresuró a acercarse a George y le habló con fingida naturalidad: —Mi hermana está preciosa hoy. Si la invitas al baile, se pondrá muy feliz. Siempre te ha querido, y ahora, por fin, tiene la oportunidad de acercarse a ti. El asombro en los ojos de George se desvaneció de inmediato, reemplazado por un

